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ÉXITO CUMBRE DEL GRUPO DE RÍO, SOLUCIÓN Y GRAN ROL DE LEONEL FERNÁNDEZ

La comunidad hispanoamericana se dio cita el 6 y 7 de marzo en Santo Domingo, en ocasión de la XX Cumbre del Grupo de Río. Se reunieron los Presidentes y Jefes de Estado y Cancilleres de casi todos los países del Hemisferio. La reunión fue presidida por el anfitrión, el presidente dominicano Leonel Fernández.

El final exitoso de la reunión el viernes en la tarde se debió en gran parte por la hábil, sutil y conciliatoria posición de arbitraje y alta diplomacia del gobernante dominicano. La prensa latinoamericana entera le ha reconocido este papel de negociador tan equilibrado y exitoso.

El presidente Chávez también ayudó con un estilo más flexible ayer en la tarde y su reclamo amistoso a bajar los aires caldeados y propiciar un nuevo clima más propicio a la conciliación también fue muy útil. Los presidentes Uribe, Correa y Ortega jugaron un papel más conciliatorio en la jornada de la tarde, después de una mañana cargada de acusaciones y recriminaciones. Los presidentes de México y Argentina también aportaron posiciones legales muy atinadas e hicieron un llamado a la concordia. Para el bien de toda la América.

Leonel Fernández le captó la seña al presidente Chávez y actuó con brillante éxito al proponer una solución pacífica, darse todos unos abrazos y buscar la solución del impasse fronterizo bilateral siempre por la vía legal y conciliatoria, como también apoyaron México, Argentina, y los demás presidentes de las naciones hemisféricas.

Por su éxito Leonel Fernández fue elogiado por todos los presidentes y el presidente de México declaró a Santo Domingo ayer, Capital de la Paz Latinoamericana. Algo que todo dominicano se debe sentir muy orgulloso, por el país y por nuestro gobierno.

En esta Cumbre Leonel Fernández se consagró como un estadista Continental. Lo que estaba pautado ser una reunión normal con una agenda definida previamente, fue totalmente cambiada por el conflicto surgido entre Colombia y Ecuador, y después ampliada la crisis con la intervención y denuncias del presidente Chávez de Venezuela y el presidente Ortega de Nicaragua, quienes defendían la posición de Ecuador y de su presidente Correa.

La crisis surgió de la intervención militar unilateral de Colombia al entrar dos kilómetros adentro del territorio ecuatoriano sin permiso del gobierno, en indiscutible violación del Derecho Internacional y el Derecho Interamericano, para combatir y eliminar al número dos de la FARC colombiana, Raúl Reyes, quien murió junto con cerca de veinte. La FARC tiene azotada a Colombia por más de cuarenta años con asesinatos, bombas a inocentes, miles de secuestros, más de 40,000 muertos, terrorismo, trasiego de drogas y una violencia sin fin ni propósito político ni social. La violencia por la violencia ciega.

Era evidente que el presidente Uribe sabía lo que estaba haciendo y del peligro internacional de su acción, aunque desde su punto de vista era indispensable para capturar o eliminar físicamente a la guerrilla terrorista que había cruzado la frontera a territorio ecuatoriano. El presidente Uribe adujo la falta de cooperación de sus vecinos en la lucha contra fuerzas armadas ilegales y que por eso bombardeó el foco guerrillero sin la autorización del gobierno ecuatoriano. Acusación que el presidente Correa negó en la reunión.

Antes de la Cumbre de Río, se había reunido tres días antes, la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), en donde los Cancilleres y Embajadores conocieron la aguda denuncia de Ecuador y la posición colombiana.

En este conflicto, llamó la atención la beligerancia del presidente Chávez, quien no era afectado ni su país ni él, y el movimiento de tropas venezolanas que desplegó hacia la frontera colombiana. Nicaragua siguió el mismo paso que Venezuela. La crisis comenzó a tomar un giro militar de posible combate.

Naturalmente, Colombia había violado la ley y tenía que ser sancionada por la OEA, pues con su acción cayó en la ilegalidad jurídica internacional, sea por el propósito que fuera. Eso lo admitió el gobierno colombiano y el propio presidente Uribe. Era el precio a pagar por su incursión militar.

Personalmente, creo que hubo mucha exageración y emocionalismo al principio, y que no era verdad que por un incidente fronterizo, las naciones suramericanas se irían a una guerra abierta. Eso era claramente una exageración. Se mezclaron objetivos políticos y agendas propias con un problema fronterizo bilateral, que nunca debió pasar, pero como sucedió tenía o podría tratarse de buscar soluciones de otra manera más diplomática y menos política. La vía diplomática y de la negociación multilateral.

Pero el Hemisferio está complicado con agendas e intereses muy desiguales y, a veces, pese a la retórica de buenas intenciones, varios países están en conflicto y existe mucha desunión. La América tiene que buscar más sinergias realistas y menos puntos conflictivos de supuestas izquierdas inexistentes o trasnochadas.

La acusaciones mutuas llegaron muy lejos, hasta lo más personal entre los gobernantes de los países involucrados. Parecía todo un exceso, un espectáculo sobredimensionado, muy cargado de la emotividad tradicional de nuestro carácter latinoamericano.

La OEA comenzó a bajar las tensiones al aprobar una Resolución que condenaba la intervención militar colombiana en territorio ecuatoriano y demandaba el respeto a la integridad física de las naciones. La OEA hizo lo correcto. Comenzaba ahí el juego de la solución diplomática. Ambas partes comenzaron a abrirse y apoyaron a la Resolución de la OEA. La próxima cita vino oportuna con la Cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo.

Los Cancilleres se reunieron el jueves para revisar la agenda y el borrador de Comunicado llamado, la Declaración de Santo Domingo. El Canciller dominicano Carlos Morales Troncoso trabajó arduamente y con gran tacto fue también una pieza del éxito de la reunión. El presidente Fernández se reunió con los protagonistas en privado antes de una cena oficial en Palacio Nacional y en reuniones bilaterales. Se movió muy bien para adecuar las fichas.

El viernes 7 de marzo se reunieron los presidentes y jefes de Estado de la Cumbre. La mañana del viernes fue de ataques, acusaciones, insultos personales, y contraataques. Aunque hubo tensiones y excesos, lo importante era que estaban sentados en la misma mesa y dialogando. En la tarde comenzó a cambiar el ambiente.

Después de largas exposiciones del presidente Uribe y Correa se notaba el comienzo de otro clima. El presidente Uribe pidió disculpas al presidente Correa y al pueblo ecuatoriano y explicó las razones de sus acciones. Se comprometió a nunca más invadir o entrar en territorio de un país vecino. El presidente Correa aceptó las disculpas.

Minutos antes el presidente Chávez, al abordar su turno, pidió reflexión, pidió apostar por la paz o, de lo contrario, podría devenir una guerra. Evidentemente el presidente Chávez contribuyó con su llamado a cambiar la tónica y a que se buscara una solución pacífica, diplomática y sin pasiones. Chávez había cambiado. No era el Chávez de dos días atrás. Ya no era el fustigador. Un cambio oportuno y certero.

Ahí es cuando el presidente dominicano le toma la palabra al presidente Chávez en una hábil maniobra amistosa y cordial, y conjuga que apoyaba la exhortación de Chávez de apostar por la paz, y si Uribe había pedido disculpas a Correa y Ecuador y si el presidente Correa las había aceptado, entonces, estaban las condiciones para ahí mismo, esa tarde, declarar por la solución pacífica entre países hermanos, darse todos por disculpados y pidió que los protagonistas Chávez, Uribe, Correa y Ortega se abrazaran en un gesto de solución latinoamericana.

Fue aceptada la moción del presidente Fernández, y todos vimos en televisión como el presidente Uribe se levantó y fue de asiento en asiento dándoles el abrazo fraterno a los demás presidentes involucrados. Con estos abrazos se selló el compromiso de paz, a través de soluciones pacíficas por los canales legales y diplomáticos y de mantenerse todos unidos. Fue algo emocionante.

Vendrán días de observaciones, investigaciones y negociaciones más prácticas, pero ya dentro de un clima distendido y diplomático, sin la amenaza de un Continente dividido o países hermanos en guerras fronterizas. Sería bueno reducir la tónica ideológica y respetar el pluralismo democrático por lo que tanto han luchado los pueblos de América. Es hora de trabajo y menos retórica. Pero en Santo Domingo se logró desactivar una posible confrontación bélica.

Todos los presentes aplaudieron y dieron una prolongada ovación y se congratularon por el éxito de la reunión y el gran liderazgo exhibido por el presidente Fernández. Leonel Fernández se consagró como un estadista del Continente. Su triunfo es el triunfo del país. Una vez más quedó demostrada la capacidad negociadora del presidente Fernández, su cultura, su habilidad política y su alto sentido de conciliación y prudencia.

Ningún otro de los Candidatos presidenciales dominicanos, podría haber realizado un papel semejante en una Cumbre tan delicada como esta del Grupo de Río. Por eso se necesita un estadista que maneje bien y con experiencia la gobernabilidad interna y las relaciones internacionales. Felicitaciones, pues, al presidente Leonel Fernández y su equipo de la cancillería. Enhorabuena.

8 de marzo de 2008

GREENSPAN Y EL POPULISMO ECONÓMICO LATINOAMERICANO; LECCIONES

El conocido economista Alan Greenspan, Gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante dieciocho años, el equivalente al Banco Central, acaba de publicar su nuevo libro titulado “La Era de Turbulencias; Aventuras en un Nuevo Mundo”. La obra que se ha convertido en un “bestseller” mundial es en gran medida autobiográfica, pero contiene ante todo una excelente descripción de la política monetaria norteamericana y de diferentes países industrializados del Grupo 8 durante más de veinticinco años, un período tan fascinante como cambiante. Una época de inmenso progreso global y de pequeñas crisis que fueron auto superadas por los propios mercados y naciones. Señala que Estados Unidos y el mundo pasaron de una época de relativa estabilidad y crecimiento sostenido después de la Segunda Guerra Mundial a una de cambios constantes, apertura de mercados comerciales, profundos cambios tecnológicos, la globalización de los mercados de capitales y una creciente importancia de los mercados emergentes.

Para Greenspan, gran economista gurú de la Banca Central y agudo intelectual explica que el mundo entró en una era novedosa, llena de desafíos y de oportunidades. Estamos, según él, en una era de capitalismo de mercados globalizados en todo el mundo, aunque con distintas facetas y definiciones. Considera que todos los países han sido guiados por la revolución de las comunicaciones, la globalización comercial, la interdependencia de mercados y los mismos flujos de capitales están aún más vinculados de lo que países suelen apreciar o aceptar sus gobernantes y pueblos. Naturalmente, para Greenspan un hombre moderno, se refiere al capitalismo mixto global con coherencia social, pero basado en mercados y sociedades libres y democráticas. Sus ideas en múltiples temas domésticos e internacionales y la narración de su vasta experiencia y conocimientos hacen de la obra, una lectura obligada para las personas interesadas en conocer las grandes tendencias económicas y financieras del mundo contemporáneo. Consideramos su obra e ideas muy relevantes para el mundo en vías de desarrollo que continua atravesando los mismos problemas seculares de centralismo, mesianismo político y populismo económico.

En el Capítulo 17, llamado “El Populismo Latinoamericano” Greenspan describe magistralmente en breve síntesis uno de los problemas más reiterados y recurrentes de los gobernantes latinoamericanos; la tendencia a caer en lo que llama “el populismo económico” que lo define de manera especial. Para él el populismo económico es la receta fácil de realizar gastos públicos desenfrenados y deficitarios y expansión monetaria sin respaldo para pagar estos gastos excesivos, tan usada y abusada en América hispana durante el Siglo XX que llevó a cada país al caos económico y a la hiperinflación como Argentina, Chile en los setenta, Brasil, Perú, México y otros. No comprende como después de tantos fracasos de esta tendencia populista centralista con tendencia autoritaria y de déficit fiscales e inestabilidad macroeconómica, por qué nuestros gobernantes y el mismo pueblo siempre caen en su desesperación en la trampa de aceptarlo como panacea de los graves problemas económicos, sociales, de producción y de crecimiento estable.

Greenspan un hombre nacido y criado en Nueva York es un producto de su ambiente. Estudió en esa gran ciudad, trabajó en la banca de inversión privada de joven, abrió una firma de consultoría en NY y después entró en el Gobierno republicano de Gerard Ford, siguió con el presidente Reagan, los dos Bush, como especialista y asesor económico. En efecto, trabajó con todos los presidentes republicanos y con el demócrata Bill Clinton, y se convirtió en una figura emblemática de las finanzas internacionales. Es un gran conocedor de la economía norteamericana y de los países del G8, pero tiene sus lagunas en cuanto el conocimiento de la historia de América Latina, su cultura, su tradición política y la su evolución histórica.

Por la lectura de su libro, sus conocimientos y experiencia directa son más bien en el campo económico y monetario de los últimos cuarenta años de los países más industrializados. Es sin duda, un hombre global. Pero respecto a América Latina, sus contactos han sido con los Ministros y Gobernadores más reformadores de los países más grandes del Continente, como México, Argentina, Brasil y Chile, a quienes admira y reconoce por sus talentos y ejecutorias. No obstante, su experiencia es vasta y sus observaciones para la región son muy atinadas y pertinentes para el momento, que como él mismo señala, ha surgido un nuevo populismo económico, sin una verdadera base ideológica o filosofía económica o plan definido.

Para Greenspan el populismo económico surge de la pobreza del Continente y las grandes desigualdades económicas y sociales, por lo que el pueblo desconfía de los empresarios capitalistas y desean creer en los gobiernos, por más que éstos los defraudó a través del siglo pasado y comienzo del Siglo XXI. La creencia en el populismo, estima, proviene de un mal social. En esto tiene mucha razón, aunque no toda, pues a mi juicio el problema tiene raíces históricas más profundas y también forma parte de la idiosincrasia nacional hemisférica. Pero si estoy de acuerdo con él y considero que la pobreza y la desilusión es la principal causa del surgimiento de líderes populistas sin ningún plan económico serio a largo plazo.

Greenspan señala que el populismo económico desea realizar reformas, pero no quiere hacer una revolución comunista. Para él el mundo ha cambiado y la globalización y la interdependencia no hace viable una revolución a la cubana. Insiste que el problema no es el capitalismo en la región, sino la falta de un capitalismo serio y mayor libertad de mercados, creencia en los derechos individuales de las personas y de la propiedad privada. Cree que la región necesita gobiernos más serios y menos corruptos y más capitalismo liberal. Recomienda mercados grandes y libres que interactúen como mecanismos de corrección y equilibrio.

A Greenspan le parece un error del populismo económico centrar su creencia en simplemente achacar todos los males del Hemisferio y dirigir todo el odio hacia los Estados Unidos. Para él ese ataque desmedido no resuelve ningún problema económico ni ayuda a los pueblos de la región. Considera que existen razones históricas para sentirse agraviado en épocas pasadas por los Estados Unidos, pero ese sentimiento es emocional, porque otras naciones han superado esos traumas, como India, China, Corea del Sur y las naciones de Sudeste Asiático. No entiende por qué los líderes de la región no han superado o desean superar estas viejas rencillas y traumas históricos. Estima que deben de ser más prácticos y comprender la globalización de los mercados globales y la interdependencia económica, y que no basta con la retórica antiamericana tan típica de los populistas económicos o nacionalistas, para resolver los problemas de competitividad, productividad, empleos, reducción de la pobreza, crecimiento sostenido del PIB y mercados libres y que aumente la riqueza nacional. Para Greenspan el problema es que el antiamericanismo, es un sentimiento emocional, carente de lógica económica y nada realista en el mundo moderno. Es como un grito en el aire, pero nada más.

Condena a los populistas de ahora como Hugo Chávez — que lo analiza bastante — y los presidentes regionales que lo siguen, porque cometen los mismos errores de mal gobierno económico y tendrán los mismos fracasos que los populistas del siglo pasado. Señala que ni Chávez puede romper con Estados Unidos porque exporta la mayoría de su petróleo al mercado norteamericano y porque Venezuela tiene grandes inversiones y refinerías en el país del norte. Igualmente, señala que Chávez es un líder con mucha suerte porque no importa los errores que ha cometido y su reiterada retórica política sin planes a largo plazo, los precios del petróleo internacionales sostiene a su gobierno y su populismo económico, que desea exportar al Continente.

Estima que los líderes deberían hablar más de planes económicos, aumento de la producción y la productividad, reformas estructurales, modernización de las instituciones y de respetar las formas legales de hacer política y no abusar con el emocionalismo de los pueblos de Hemisferio. Dicen que todos desean cambiar sus Constituciones y adaptarlas a sus deseos y planes personales de perpetuarse. Greenspan no entiende la manía de los gobernantes latinoamericanos de buscar siempre como prioridad el cambio de sus Constituciones, cuando los problemas y soluciones son de tipo económico y social a largo plazo. La verdad es que tiene toda la razón.

Sin embargo, elogia al presidente de Brasil Lula da Silva, porque si bien surgió del sindicalismo, ha gobernado con continuidad de las políticas económicas y planes de reformas de Cardoso y sus propios programas sociales, con seriedad y planes a largo plazo, como una gran nación emergente con objetivos definidos. Considera que Brasil y Chile son ejemplos de naciones con planes económicos sostenibles a largo plazo y no exaltaciones emocionales, como los líderes que siguen amarrados a un populismo económico que ha demostrado que siempre fracasa. Greenspan se pregunta cómo América Latina cambiará sus hábitos políticos, su cultura paternalista y emocional y, a la vez, cómo las élites se cambian y se comportan con mayor responsabilidad social y menos corrupción pública y privada.

No entiende el reconocido economista por qué los gobernantes y los pueblos de la región siguen políticas económicas que no tienen futuro y que chocarán con las realidades económicas y terminarán en más desempleo, frustración y pérdida de salario real, dentro del nuevo paradigma de los mercados libres internacionales y la nueva era de capitales globalizados. Señala que los populistas económicos prometen mucho, pero no saben cómo financiar sus proyectos de inmensos gastos y gobiernos grandes y fuertes, de corte autoritario generalmente. Para mí las observaciones de Alan Greenspan son muy buenas y oportunas. Son lecciones de un hombre que ha vivido en el medio de la reciente historia económica moderna. Ha sido autor y protagonista. Es un economista realista y un hombre surgido, como él mismo dice, de la clase media baja de Manhattan, en Washington Heights, tan conocido para la diáspora dominicana del presente. Es un economista de formación intelectual recia y un hombre producto de la época de las grandes reformas sociales que observó de jovencito durante la era del New Deal de Franklin Delano Roosevelt y de las grandes políticas de desarrollo con gran estabilidad que surgieron después de las Segunda Guerra Mundial.

Recomiendo la lectura del libro del exitoso economista y hombre público internacional Alan Greenspan, porque tiene muchas informaciones sobre las economías de todo el mundo y de la política económica y monetaria norteamericana. Es una obra de historia personal y de historia monetaria de los Estados Unidos y el mundo, en particular del Grupo G8. Su capítulo sobre la América Latina es corto, pero magistral.

22 de octubre de 2007

CONCLUYE MISIÓN EMBAJADOR Y RETORNA AL DEBATE ELECTORAL

En una entrevista concedida a este redactor, el economista Dr. Eduardo Tejera, ex- Embajador de la República Dominicana ante Canadá hasta el jueves pasado, expresó que ya ha regresado al país y se ha vuelto a instalar en sus oficinas privadas en Santo Domingo. Señaló que su estancia en Canadá fue muy positiva y que se lograron varios acuerdos importantes como el crédito global de US$ 500 millones de Canadian Comercial Corporation y Export Development Canadá en junio 2005, con la presencia del presidente de la República, Dr. Leonel Fernández, se firmaron convenios educativos con seis Universidades y se comenzó oficialmente la primera Ronda del Tratado Libre Comercio entre ambos país y hubo muy buena recepción para aumentar la inversión extranjera canadiense en el país.

El Dr. Tejera declaró que regresa con la intención de dedicarse a promover la candidatura del Dr. Leonel Fernández, por ser la mejor opción que garantice la estabilidad macroeconómica y el progreso sostenido del sector privado y de toda la nación. Dijo que a pesar que no todo está bien y existen áreas deficientes, el país vive un boom económico, con muy baja inflación del 6 %, alto crecimiento del PIB, altas reservas internacionales netas del orden de US$ 1,480 millones y una política fiscal casi equilibrada, lo que es un gran logro teniendo en cuenta que el petróleo está por US$ 78.00 el barril, algo inusitado, que ningún otro Gobierno ha sufrido ni remotamente. Dijo crece la construcción, los proyectos turísticos, los centros comerciales, las viviendas de clase media y baja y la industria Señaló que aún con la gran competencia de bajos precios de China, las Zonas Francas, luchan por mantenerse en un contexto adverso internacional. Hay quejas, pero eso es natural, es parte del carácter nacional y porque todavía existen muchas carencias y pobreza con desigualdad. La agenda social sigue razada.

El economista Tejera que ha participado durante años en la política, señaló que no piensa entrar en contradicciones y acusaciones personales contra la oposición, primero porque muchos fueron y son sus viejos amigos, pero sobre todo, porque el debate estéril de acusaciones personales, no conduce a nada y es una forma de evadir estudiar, reflexionar y ahondar en los verdaderos problemas nacionales. Hay pocos estudios sectoriales, pocas investigaciones industriales y agropecuarios o de exportación. Ni los economistas investigan mucho o temas de fondo nuevos, ni los académicos y menos los estudiosos políticos o ciencias sociales. Hay muy buenos expertos y una nueva generación de profesionales y jóvenes políticos, pero el problema que todo se está politizado a extremo. La gente no escribe temas novedosos por temor que lo acusen. De mis viajes al Continente que visto lo mucho que se investiga y se publica en casi todos los países latinoamericanos. Esta situación debe cambiar en el país.

El Dr. Tejera expresó que al volver siente un nivel de debate político y económico muy bajo y gastado. Todo se limita a criticar al otro de manera exagerada sin ideas ni cifras: la oposición se cree con toda la razón y se le olvidó que Gobernó hace cuatro años y como dejó al país en un colapso y los algunos de los funcionarios del Gobierno hablan y actúan como si a la vez todo está bien y como si el bienestar es repartido igual entre todos los dominicanos. Los dos extremos, dijo Tejera son falsos.

El Dr. Tejera expresó que prepara un libro ensayo de reformas políticas, económicas y sociales, que será crítico y con recomendaciones, pero también resaltará los logros de los últimos años y los fracasos del movimiento liberal. Espera que vuelva aun debate serio y más racional, y que no se limite a burlarse de la gente con tonterías y acusaciones personales. El Gobierno y el partido oficial deben renovar su oferta electoral, escuchar más al pueblo, reciclarse y ser más combativo contra la oposición. Expresó que le sorprende lo poco que los funcionarios defienden los éxitos del Gobierno de Fernández. Observo mucha pasividad en círculos oficiales, subestiman al adversario, que es una organización formidable, pero que carece hoy de pensamiento, visión económica y social y es un grupito de más de los mismos. Son las mismas gentes del otro gobierno fracasado. Tejera señaló que espera hacer campaña positiva y brindando nuevas ideas y planes y aspira que otros excelentes empresarios y profesionales hagan lo mismo. Que todos participen con estudios y ofertas sectoriales nuevas.

2 de agosto de 2007

TLC BILATERAL CON CANADA

La política comercial exterior del gobierno del Dr. Leonel Fernández ha sido la de impulsar la apertura y de insertar al país en la corriente de movimientos de integración comercial con las regiones vecinas y los socios de mayor intercambio de bienes y servicios. En el período 1996-2000, en su primer gobierno impulsó la integración con Centroamérica y CARICOM y dio los primeros pasos para comenzar conversaciones con los Estados Unidos en busca de un Tratado de Libre Comercio, bilateral o unidos con los centroamericanos.

El gobierno pasado realizó y concluyó estas negociaciones institucionales de la nación y firmó el CAFTA-RD, el cual ha sido ratificado recientemente por el Congreso Nacional dominicano. Este proceso ha demostrado la colaboración entre los distintos partidos políticos con representación en el Congreso, en algunos temas y reformas de alto interés nacional. Ha sido un proceso democrático de todos los partidos y la comunidad empresarial y civil. El DR-CAFTA entrará en vigencia el 1 de enero del 2006.

Recientemente, el presidente de la República en conversación con el Honorable Primer Ministro de Canadá Sr. Paul Martín, aprovechando el marco de la Cumbre de Presidentes en Mar de Plata, planteó al Primer Ministro el deseo de comenzar a negociar un TLC bilateral. En cumplimiento de esta política, en breves días después mediante el oficio Núm. 32126 del 18 de noviembre de 2005, firmado por el Honorable Canciller de la República, Ing. Carlos Morales Troncoso, el gobierno por su intermedio solicitó ante el Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, la apertura de negociaciones de un Tratado de Libre Comercio bilateral.

El suscrito, en su calidad de Embajador dominicano ante Canadá fue encomendado de depositar oficialmente la solicitud dominicana, tanto al Ministro de Relaciones Exteriores, como al Ministro de Comercio Internacional. Es decir, la República Dominicana ya ha solicitado formalmente un TLC con Canadá como parte de una estrategia comercial y económica con la región de la América del Norte.

Naturalmente, el gobierno minoritario del partido Liberal sufrió a finales de noviembre una derrota parlamentaria con un voto de no confianza, lo que ha forzado a crear un nuevo gobierno federal. En Canadá se está en el medio de una campaña electoral, para escoger a todos los miembros del Parlamento federal y al nuevo Primer Ministro y las elecciones se realizarán el próximo 23 de enero. Debido a la alta institucionalidad del gobierno canadiense estos cambios de gobierno afectan muy poco la política comercial a largo lazo de esta nación.

Sin embargo, habrá que esperar hasta que surja un nuevo gobierno y gabinete, para retome las riendas de la administración pública y continúe con la agenda nacional canadiense. El Equipo Negociador dominicano y el sector privado debe aprovechar este interregno para prepararse, estudiar y definir su estrategia negociadora. Puede que el próximo gobierno tome la decisión de seguir con un TLC bilateral con nuestro país, o desee que se negocie en bloque con los centroamericanos, aunque claro está, en igualdad de condiciones, no en forma adherida como sucedió con los Estados Unidos. La solicitud de negociación presentada por el gobierno en noviembre, precisamente va encaminada a asegurarse una posición negociadora ventajosa o igual que las demás naciones centroamericanas que ya estaban en ese proceso.

Relaciones entre Canadá y República Dominicana

Comercio

En términos comerciales, hacia finales del año 2004 la República Dominicana representó para Canadá uno de los principales mercados en la región del Caribe y Centroamérica. En el año 2003, las exportaciones canadienses hacia el país ascendieron a la suma aproximada de US$71.6 millones, las cuales consisten principalmente de productos de papel, pescado, cereales, vegetales, parte de automóviles y equipos eléctricos. Por otra parte, hay transacciones comerciales no registradas por Canadá, ya que provienen de empresas comerciales de capital canadiense establecidas en los Estados Unidos, tales como equipos de telecomunicaciones, helicópteros, entre otros.

De la misma manera, nuestras exportaciones hacia Canadá ascendieron a una suma aproximada de US$94.8 millones, comercializando principalmente equipos eléctricos, cacao, equipos científicos, prendas de vestir, textiles, productos farmacéuticos, frutas, productos de tabaco, entre otros. No obstante, esta cifra pudiera aumentar sensiblemente con un TLC entre los dos países y con una política comercial y de promoción más definida de parte de la República Dominicana. En el futuro prevemos que las exportaciones dominicanas aumentarán tanto a las zonas urbanas como rurales, ya que se podrá aprovechar mucho más las oportunidades que brindan los largos inviernos canadienses, época en la cual no se pueden producir productos agrícolas.

Inversión Extranjera

En la actualidad, Canadá es el segundo país con la mayor inversión extranjera histórica en la Republica Dominicana. La inversión canadiense total en el país asciende los US$2.6 billones, y esta compuesta por variados sectores, tales como bancario, telecomunicaciones, turismo, minería y textiles.

Existen ya acuerdos que incentivan la inversión extranjera canadiense en la Republica Dominicana, tales como el Acuerdo de Doble Tributación. Además, ya se han iniciado las negociaciones para un Tratado de Protección a la Inversión Extranjera, lo cual mejorara aun más el clima para los actuales y potenciales inversionistas canadienses.

En adición a DR-CAFTA, la incursión de la Republica Dominicana en un Tratado de Libre Comercio con Canadá marcaría por primera vez una visión global enfocada hacia la región entera de Norteamérica, ya que indirectamente incluye también a México. Esta nueva visión determinará un cambio positivo en la política exterior de la Republica Dominicana y serviría para diversificar nuestro comercio exterior. Sector Financiero

La inversión canadiense en el sector financiero dominicano data del año 1920, cuando el Banco de Nueva Escocia, hoy Scotiabank, abrió sus puertas en el país. Igualmente durante más de cincuenta años estuvo presente el Royal Bank of Canadá, de sólida reputación en el país. Actualmente, el Scotiabank se mantiene en proceso de expansión y cuenta con más de 1,000 empleados y 54 sucursales en todo el país. Además cuenta con todas las herramientas tecnológicas para proveer los mejores servicios al público local y extranjero.

Ante la posibilidad de un TLC, unido a nuestra Ley Monetaria y Financiera y la Ley de Inversión extranjera, ambas modernas piezas legislativas, se abren las oportunidades para atraer nuevas inversiones en este sector en diferentes ramas, sean bancos, empresas aseguradoras y reaseguradoras, bolsa de valores, solo por mencionar algunas, ya sean instalando nuevas empresas en el país o realizando “joint ventures” con empresas locales e internacionales ya establecidas. Al país le conviene una mayor presencia de la banca internacional para aumentar la competencia y las posibilidades financieras al cliente.

Minería

Sin lugar a dudas, Canadá ha jugado un importante papel en la explotación de los vastos recursos mineros del país con la participación de la empresa Falconbridge que exporta ferroníquel y la tendencia parece continuar, lo cual se hace evidente con la reciente inserción de la empresa Placer Dome, que realizará en una inversión de US$ 1.3 billones, que incluye una planta eléctrica de 300 megavatios. Placer Dome producirá exportará oro y plata de la antigua minera Rosario Dominicana con una nueva tecnología. Esta última seria la mayor inversión extranjera en la historia de la Republica Dominicana. Otras importantes compañías realizan actualmente exploraciones de diferentes minerales.

El futuro del sector minero en la República Dominicana dependerá en gran parte de los intereses de las empresas, tanto locales como extranjeras, de obtener concesiones para la explotación de los yacimientos y que se mantenga la seguridad jurídica de nuestras leyes y del buen clima que existe para atraer nuevas inversiones extranjeras. Como líder en este sector, Canadá posee las cualidades apropiadas para contribuir a impulsar el desarrollo de este importante sector productivo.

Telecomunicaciones

Tradicionalmente, las empresas canadienses han estado siempre de líder en cuanto a las telecomunicaciones, tanto en Norteamérica, como el plano internacional. La inversión canadiense estuvo presente en el sector de telecomunicaciones dominicano, en la empresa CODETEL, a través de las acciones de GTE. Esta empresa fue pionera y colocó al país a la vanguardia de los servicios telefónicos en el Continente. CODETEL-GTE fue vendida a Verizon de los Estados Unidos. Hoy, la participación está concentrada la venta de equipos de telefonía, principalmente de la empresa NORTEL. No obstante, existe todavía un gran futuro en instalar nuevas empresas telefónicas de cables, celulares y centros de llamadas internacionales.

Turismo

Siendo el turismo una de las principales fuentes de ingreso de la República Dominicana, el número de visitantes provenientes de Canadá ha ido aumentando en los últimos tiempos. El pasado año este número llegó a aproximadamente 500 mil visitantes, lo cual marco un record. El aumento del turismo canadiense crece cada año.

Además de visitantes, Canadá representa un potencial importante en cuanto a inversión en el sector turístico, ya que cuenta con grandes operadoras de turismo, líneas aéreas de “charters” especializadas, así como con varias de las cadenas hoteleras más reconocidas del sector. El turismo de invierno de Canadá crece cada año. Sin embargo, hay que mejorar el entorno de los polos turísticos, la sanidad y la infraestructura.

Infraestructura

En la actualidad, un gran número de empresas de ingeniería canadienses tienen una participación activa en medianos y grandes proyectos de hidroeléctricas, líneas de transmisión y subestaciones, acueductos, puertos, carreteras, viviendas y aeropuertos internacionales. En su mayoría, promueven el desarrollo social y económico de las regiones rurales y tienen una gran incidencia en el empleo.

Nuevas áreas

Además de las áreas productivas tradicionales, Canadá ha obtenido en los últimos años un liderazgo en diferentes áreas que indudablemente resultarían innovadoras en la República Dominicana. Entre estas áreas cabe destacar los sectores de energía y tecnología.

La industria de energía, tanto de petróleo como de gas natural, ha tenido gran auge en Canadá, especialmente en la provincia de Alberta. Hoy en día, dicha provincia alberga grandes depósitos de petróleo y gas natural, que están entre los más grandes del mundo. Estos recursos naturales le dan a este país más oportunidades para seguir creciendo entre las grandes potencias económicas mundiales

Canadá es indiscutiblemente líder en el sector de tecnología, en el cual se destaca en varios sub-sectores tales como alta tecnología, Tecnología de la Información y Comunicación, Biotecnología y otras aplicaciones. Ante el rico panorama que la República Dominicana presente en este sector, la participación de Canadá podrá ser de mucho beneficio. De hecho, ya se ha empezado una labor para atraer inversionistas del área de tecnología a diferentes localidades del país, entre las cuales se encuentra el Parque Cibernético de Santo Domingo.

Cooperación Internacional

En los años recientes, la Agencia Canadiense de Cooperación Internacional (CIDA) ha estado directamente involucrada en diversos programas de ayuda al país, sea ya a través de donaciones o ayuda reembolsable. Además, a través de su programa de Cooperación Industrial, asiste a empresas canadienses preparando y financiando estudios de factibilidad para proyectos de inversión. Igualmente están disponibles con recursos la Export Development Canadá (EDC) y la Canadian Comercial Corporation (CCC), ambas de gran oportunidad de servicios y créditos para el empresariado nacional.

Perspectivas

Las perspectivas económicas, comerciales y educacionales son muy favorables en el caso de que se negocie un TLC equilibrado con Canadá, que proteja el interés nacional y a la vez ayude a continuar el proceso de integración hemisférica. Por primera vez se tendría una política económica hacia la América del Norte en su conjunto, que abarcaría a los Estados Unidos, Canadá, y por la vía del NAFTA a México, una situación que le abre grandes posibilidades al país. Canadá es una de las más pujantes economías del mundo, la de mayor solidez y crecimiento dentro del G-7 de los países desarrollados. Tiene baja inflación, siete años de superávit de las finanzas públicas, un moderno sistema de seguridad social y un fuerte y sostenido crecimiento económico. Sería un excelente mercado para la República Dominicana y un aliado en el esfuerzo por nuestro desarrollo económico con equidad social. Un TLC bien negociado será un complemento del TLC con Estados Unidos.

Canadá podrá aumentar sus inversiones en la República Dominicana en varios nuevos campos, el financiero, el petrolero, gas natural, pesquero, construcción de infraestructura de agua, electricidad y foresta y en el desarrollo de industrias de alta tecnología y de la informática, donde Canadá es un líder en su avance científico. En la educación podría a fortalecer la enseñanza primaria y secundaria y los “community college” que tanto éxito han tenido. Por su lado, el empresariado dominicano tendría grandes posibilidades de ampliar sus ventas en el mercado canadiense, en logras asociaciones conjuntas de inversiones y en fomentar aún más el trismo y la hotelería.

La Comisión Nacional Negociadora, la Cancillería y el Equipo Económico, en alianza con el sector privado, tienen que comenzar a crear las Comisiones de trabajo sectoriales. Estudiar las listas de productos, las opciones y las categorías arancelarias. En este caso no existiría un conflictivo en el área azucarera, tampoco en productos agrícolas y en las zonas francas. Sin embargo, Canadá es probable que insista en tema como la mano de obra, el medio ambiente, la justicia y la trasparencia y la buena gobernabilidad pública y privada.

Estos son áreas de gran interés en la agenda nacional canadiense. Desde hace varios años Canadá negocia un TLC con Centroamérica, pero el proceso avanza lento, por diferentes causas. Canadá tiene un TLC bilateral con Costa Rica y Chile y ha anunciado que el modelo del Convenio con Costa Rica sería el conveniente a utilizar tanto con Centroamérica como con la República Dominicana. Este TLC con Costa Rica está en internet al alcance del interesado. Finalmente, creemos que el gobierno del Dr. Fernández ha dado un gran paso al solicitar la apertura de negociaciones.

Ahora habrá que esperar a que se realicen las elecciones generales del 23 de enero y surja un nuevo Primer Ministro, Gabinete y Parlamento, que trace y ratifique la nueva política de comercio exterior que va a seguir. Para la República Dominicana significa otro paso más en la consolidación de una política de integración con sus vecinos y sus socios comerciales y políticos más cercanos. Es un paso hacia un hemisferio más integrado e interdependiente. Los Convenios de TLC también ayudan a fortalecer las instituciones nacionales y la democracia, ya que se establecen reglas generales regionales e internacionales uniformes para todos, compatibles con los lineamientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

3 de diciembre de 2005