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“El Movimiento Nacionalista Dominicano Contra la Ocupación Militar Norteamericana, 1916-1924”.

Palabras del Dr. Eduardo J. Tejera en la Puesta de Circulación de su Obra

“El Movimiento Nacionalista Dominicano Contra la Ocupación Militar Norteamericana, 1916-1924”.

Academia Dominicana de la Historia

23 de noviembre de 2016

 

 

Dra. Mu-Kien A. Sang Ben,

Presidente de la Academia Dominicana de la Historia,

Lic. Adriano Miguel Tejada, Vicepresidente,

Dr. Manuel García Arévalo, Tesorero,

Distinguidos Miembros de Número, Correspondientes y Colaboradores,

Señoras y Señores.

Antes que nada deseo dar las gracias a esta benemérita casa de estudios por permitirme poner en circulación en esta noche una obra que narra una época trascendental de la historia dominicana. Deseo extender mi primera gratitud a nuestra presidente de la Academia, la Dra. Mu-Kien A. Sang Ben, a los distinguidos miembros de la Junta Directiva, y en especial al amigo Dr . Manuel García Arévalo, quien ha presentado el libro con generosas palabras y con una buena y equilibrada síntesis de los temas e informaciones. Igual deseo darles las gracias a todos los presentes en esta noche, por acompañarnos en este evento tan importante para mí. A todos muchas gracias.

En esta obra titulada Movimiento Nacionalista Dominicano contra la Ocupación Militar Norteamericana del 1916-1924, narro la historia de la más formidable campaña nacional e internacional que se conozca en nuestra historia, la cual fue desplegada por un selecto grupo de patriotas para reclamar y exigir el retiro de las tropas norteamericanas del país y el regreso a la soberanía dominicana. En este año precisamente se cumple el Centenario de la Ocupación de la nación que ocurrió en 1916, lo que constituyó una dolorosa y oscura etapa de la historia nacional. Este período también representó un nefasto capítulo de la política exterior de Estados Unidos, que invadieron e impusieron un gobierno militar dictatorial durante ocho años, hasta que surgió un Gobierno dominicano electo en 1924.

Al principio de la obra se describen los graves e inestables sucesos políticos, las equivocadas políticas económicas y el excesivo endeudamiento externo patrocinados por Buenaventura Báez y Ulises Heureaux (Lilís), que de forma desbordada y corrupta hipotecaron a la nación y la colocaron en un camino previsible hacia el desastre, desde 1868 hasta concluir el Siglo XIX. La quiebra financiera del país, fue ocasionada por los excesos de préstamos y bonos con la Harmont, Westendorp y al final con la Improvement Company. 

Este dramático proceso terminó en varias renegociaciones y ajustes de deudas conocidos, como el Protocolo, el Laudo Arbitral, el Modus Vivendi, el Ajuste de Deuda, y la Convención Domínico-Americana del 1907. Éste último dramático Convenio impuso un protectorado financiero al país, mediante el cual, el Gobierno confirmó la entrega del control y administración de la recaudaciones arancelarias a la Receptoría General de Aduanas, dirigida un Receptor, designado por el Gobierno norteamericano. Esta protectorado financiero se prolongó hasta la firma del Tratado Trujillo-Hull en 1940. 

En el libro se describen los numerosos Gobiernos de caudillos, dictadores y presidentes efímeros que se sucedieron del 1900 al 1916 los cuales mantuvieron a la nación en permanente inestabilidad y desorden. Consideramos que el desorden político y financiero que predominó durante estos caóticos años colocaron al país en una situación de gran fragilidad y división interna, la cual fue aprovechada por el naciente expansionismo norteamericano que deseaba controlar la región del Caribe, como parte de su estrategia geopolítica. Estimamos, que la funesta etapa caracterizada por los levantamientos y constantes revoluciones realizados por los caudillos, la soldadesca del Concho Primo, crearon las condiciones domésticas propicias que acabaron de empujar la ocupación externa. 

Pero desde el principio de la Ocupación Militar en 1916 en adelante, las actuaciones y grandes campañas nacionalistas fueron realizadas por un puñado de patriotas en Estados Unidos, Centro y Sur América, Europa y en el país. El grupo de los nacionalistas, compuesto internamente por la Unión Nacionalista Dominicana y en el exterior la Comisión Nacionalista, representó la más agresiva, coordinada y efectiva campaña de presión internacional contra la Ocupación Militar. Representan las acciones más brillantes de la diplomacia informal dominicana. 

Desde que los norteamericanos ocuparon militarmente al país, mediante la Proclama del 29 de noviembre de 1916, eliminaron el Gobierno Provisional del Presidente Dr. Francisco Henríquez y Carvajal y al mismo tiempo el Capitán H. S. Knapp se constituyó en Gobernador Militar, que de inmediato impuso la total censura y desplegó una férrea represión interna para controlar y pacificar el país con toda la fuerza militar.

El movimiento nacionalista comenzó sus trabajos políticos en el plano internacional, primero en Cuba, y después en Estados Unidos, Hispanoamérica y varias ciudades de Europa. El líder y alma de este movimiento nacionalista fue el Dr. Francisco Henríquez y Carvajal, último Presidente Provisional en el 1916. Formaron parte inicial de este selecto grupo: Don Federico Henríquez y Carvajal, su hermano, su hijo Max Henríquez Ureña, el escritor Tulio M. Cestero, el poeta Fabio Fiallo y su hijo René, Enrique Deschamps, Manuel M. Morillo, Rafael C. Tolentino, Manuel F. Cestero, M. Flores Cabrera, Fernando Abel Henríquez, Emiliano Tejera, Américo Lugo y muchos otros dentro y fuera del país.

En Santiago de Cuba, Francisco Henríquez y Carvajal y sus amigos crearon en el 1918 el primer Comité Pro Santo Domingo, presidido por el empresario y amigo personal de Henríquez y Carvajal, Don Emilio Bacardí y muchos intelectuales y políticos que apoyaban la causa dominicana. Enseguida en La Habana a principios de 1919, se creó otro Comité Pro Santo Domingo, presidido por el ilustre escritor y filósofo Enrique José Varona y en el cual formaron parte las más notables personalidades políticas e intelectuales cubanas. Posteriormente, se crearon también los primeros Comités en Nueva York y la famosa Comisión Nacionalista Dominicana, que desempeñó la campaña diplomática principal y más sistemática, en Washington, Nueva York, en Latinoamérica y en Europa. 

Después de la Primera Guerra Mundial, se creó en Santo Domingo la Unión Nacional Dominicana en febrero de 1920, presidida por Don Emiliano Tejera y vicepresidente Enrique Henríquez, acompañados del Dr. Américo Lugo, Andrés Pérez, Antonio Hoepelman, Fabio Fiallo, Armando Pérez Perdomo, Manuel Arturo Machado y otros. Se crearon igual Juntas Patrióticas regionales, y Juntas de Damas, que desempeñaron una gran labor proselitista en los centros de poder de los Estados Unidos para crear conciencia y entusiasmo a favor de la soberanía nacional y enseñar al pueblo norteamericano la gran injusticia cometida por su Gobierno al invadir y gobernar a un país pequeño en contra de su voluntad.

La intensa labor de la Comisión Nacionalista de denuncias, presiones y cabildeos internacionales fue vital para movilizar la opinión pública y política en Estados Unidos y en toda Hispanoamérica. Don Federico Henríquez y Carvajal y su sobrino Max Henríquez Ureña, y después Tulio M. Cestero, comisionados por la Comisión Nacionalista con instrucciones especiales viajaron a Río de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, Lima, y se reunieron en audiencia con los Presidentes de cada país, los Cancilleres, políticos e intelectuales, buscando el apoyo y nuevas acciones para condenar la ocupación y presionar a Washington, para que se retirara del país y volviera a instalarse un gobierno dominicano libre y soberano. Esta fue una labor formidable diplomática en el 1920 y principios de 1921. 

La campaña nacional e internacional penetró en los poderes políticos de Estados Unidos, hasta que el presidente Wilson presentó su primer plan de desocupación, que por ser todavía limitado, fue rechazado. Después miembros de la Comisión Nacionalista influyeron en la campaña electoral a la presidencia de Warren G. Harding en 1922, y éste prometió en un discurso sacar las tropas del país si ganaba las elecciones. Una vez se juramentó, Harding presentó la segunda propuesta modificada, conocida como el Plan Harding, que sirvió de base para la negociación definitiva del Lic. Peynado.

En el libro se describen todas las actividades del movimiento nacionalista en el exterior y en el interior de la nación. Se presentan muchos informes y cartas, algunos publicados en pocos libros de la época, y otros son nuevos documentos inéditos encontrados en la valiosísima Colección Tulio M. Cestero, que se encuentra en la Biblioteca Pedro Mir, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Además, hemos investigado en libros y de testimonios originales publicados por diversos autores de la época. 

En la obra se anexan varios valiosos informes y cartas al presidente Woodrow Wilson y al Secretario de Estado de Estados Unidos, escritos por Tulio M. Cestero y al líder sindicalista de la American Federation of Labor Samuel Gompers, gran amigo de la causa dominicana y una importante carta del mismo Gompers a Wilson solicitando una investigación y el retiro de las tropas del país. Se presentan también diversas cartas y propuestas a los presidentes Wilson y Warren Harding y al Departamento de Estado escritos por el Francisco Henríquez y Carvajal, Tulio Cestero y después por Francisco J. Peynado, arquitecto final del Convenio Hughes-Peynado de 1922. 

La inteligente y sagaz labor diplomática del Lic. Jacinto J. Peynado, que logró recabar el apoyo y firma de los principales líderes políticos, culminó en el Convenio Hughes-Peynado de 1922, en el cual se pactó el plan de Desocupación y el establecimiento de un Gobierno Provisional dominicano. Sin embargo, el ala radical del movimiento nacionalista, los que abogaban “por el retiro puro y simple” no aceptaron el Convenio Hughes-Peynado y continuaron una campaña en contra las elecciones y la desocupación.

 No obstante, las divisiones al final, somos de opinión que la dedicada campaña del líder del grupo, Francisco Henríquez y Carvajal y los demás nacionalistas, fuera y dentro del país, representa uno de los más brillantes episodios de la historia dominicana. Estos hombres, apoyados con pocos recursos de donaciones, sacrificando sus vidas, nunca pararon de trabajar, cabildear y de crear un eficaz vehículo de negociación diplomática-política.  

Es mi interés que se conozca y aprecie el formidable trabajo de este selecto grupo de personalidades del movimiento nacionalista, los cuales realizaron una incesante campaña hasta lograr la desocupación estadounidense del país en 1924. Espero que la obra también sirva de lección y recordatorio a la clase política y las élites nacionales, que deben cuidar de nunca colocar a la nación en una situación vulnerable y débil por las ambiciones de poder, el descalabro de las finanzas públicas y por endeudar a la nación hasta límites excesivos, hasta que llegue otro día de derrumbe político nacional. 

Muchas gracias, 

Eduardo J. Tejera

23 de noviembre de 2016

RECIENTES OBRAS DE AUTORES DOMINICANOS

En los últimos dos años se han escrito excelentes nuevos libros sobre historia, política contemporánea, economía y de diferentes temas de gran interés nacional. La nueva bibliografía representa un importante aporte a la cultura dominicana. A veces, lamentablemente, poco se conoce de estos libros recientes y muy poco se reseña o escribe de sus autores y de sus obras. La buena lectura y la crítica de altura, es algo que escasea en el país y la sociedad actual. Pero si existe un grupo diverso que se mantiene pensando, investigando y escribiendo, que ayudan al debate nacional. Estos autores merecen un reconocimiento por sus grandes esfuerzos y perseverancias.

En noviembre del 2010, salió publicado un excelente libro de historia dominicana, con ensayos de diferentes autores, especializados en historia, economía, población, desarrollo industrial y agrícola y en política. La obra, Coordinada por el brillante historiador, Dr. Frank Moya Pons, y autor de varios ensayos, se titula: Historia de la República Dominica. Es un libro muy completo y lleno de informaciones y datos. La obra formó parte de un programa de Historia de las Antillas, en Colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Academia de Historia Dominicana. Doce autores especialistas escribieron los diferentes capítulos por temas de esta documentada y voluminosa historia nacional. Es de lo mejor que se ha escrito.

En abril de 2011, el abogado y político, Dr. Víctor Gómez Bergés, puso a circular su nueva obra: Verdades Ocultas del Gobierno de Juan Bosch y de la Guerra de Abril. Es una obra con novedosas informaciones y documentos sobre las políticas durante el gobierno de siete meses de Bosch y las fuerzas internas y externas, que contribuyeron al golpe de estado que lo destituyó. Describe en detalles los eventos de abril del 1965. Es un libro de historia política y de sucesos importantes que cambiaron el rumbo de la historia dominicana. Es una obra muy interesante y buena, que debe ser leída. Presenta un enfoque y juicios originales.

En agosto del 2011, el Dr. Arturo Martínez Moya, veterano economista, publicó una documentada obra, titulada; La Caña Da Para Todo; Estudio histórico cuantitativo del desarrollo azucarero dominicano 1500-1930. Una excelente obra de la historia sobre el impacto de la caña, el azúcar y los ingenios en la historia económica y social dominicana. Esta investigación fue su tesis doctoral en historia, de la Universidad de Sevilla, y fue publicada por el Archivo General de la Nación. Este libro debe ser leído con esmero, porque es una fuente muy valiosa de informaciones, datos y de pura historia de la economía y sociedad del país.

En el 2012 el politólogo y académico Dr. Amaury Justo Duarte, escribió una notable y detallada obra, titulada: Historia Política Dominicana Contemporánea 1965-2012, publicada en Santo Domingo, por la Editorial Santuario. Este es un libro también de una persona que ha participado en muchos de los eventos que narra, pues ha sido político activo del PRD por varias décadas. Su obra es bien equilibrada y cada capítulo es una fuente de información y conocimientos de importantes sucesos y de las personalidades claves de cada época o momento. Es una investigación y obra que debe ser leída.

También en el 2012, el recio académico, historiador, político y médico, el Dr. Tirso Mejía Ricart, escribió y puso a circular, su obra: Grandes Hitos de Nuestra Historia Republicana 1821-2012; Una historia dominicana al revés. El libro contiene una provocativa interpretación de hechos históricos, políticos y económicos. Este es otro libro que hay que leer y saborear, pues se sale del marco de la historiografía tradicional y aporta numerosos relatos y sucesos sobre la conflictiva historia de los Siglos XIX y XX. La tercera parte de la obra, presenta unos perfiles y ensayos sobre los grandes protagonistas de la historia republicana, muy buena y generosa en informaciones.

El Dr. Franklin Franco, historiador, sociólogo y catedrático de la UASD, escribió y circuló en el verano de 2012 una excelente obra: La Población Dominicana; Razas, Clases, Mestizajes y Migraciones. Fue publicado por la editora Universitaria. La obra abarca la formación de la población en la isla Hispaniola desde el 1492 al 1844, con excelentes datos, sobre la cultura y cantidad de indígenas, esclavos, mestizajes y migraciones, que en una mezcla evolutiva forja la sociedad dominicana. Es un libro formidable, con excelentes documentación, fácil narrativa y cifras demográficas.

En marzo del 2012, el reconocido economista Lic. Fernando Pellerano publicó dos libros-ensayos, sobre temas económicos muy relevantes. Estas obras son. Fragmentos de Economía Monetaria y el segundo Política de Empleo y Modelo de Crecimiento; Artículos sobre Economía Post keynesiana, publicadas por la Editora Universitaria de la UASD, de la cual el Lic. Pellerano es catedrático. Estos libros deben ser leídos por los economistas y políticos que aspiran a hacer políticas públicas. El colega Pellerano domina con facilidad estos temas y la teoría económica que los mueve.

El periodista y autor de numerosos libros de historia política, Miguel Guerrero, publicó en septiembre de 2012, el libro; La Herencia Trágica del Populismo. Es un estudio y análisis penetrante sobre las consecuencias negativas y el crecimiento del populismo en la política dominicana. Critica el populismo, como fuente de corrupción, clientelismo, ineficiencia del Estado y de los desbordes económicos y fiscales. Guerrero describe como el populismo clientelas debilita y disminuye la democracia.

En enero de 2013, salió de la imprenta y se puso a circular en una concurrido acto, un nuevo libro de Tony Raful, fino poeta, político y pensador, titulada: De Trujillo a Fernández Domínguez y Caamaño; El Azar como Categoría Histórica, 1930-1965. El autor describe con elocuente y ágil prosa hechos históricos y eventos decisivos en la política dominicana y presenta la tesis del azar, de lo inesperado, o el llamado Cisne Negro. Utiliza la tesis de lo inesperado, el azar, para interpretar distintos sucesos políticos en la historia dominicana, y cómo lo inesperado, lo impredecible, muchas veces, cambió el rumbo de los eventos, por tanto, de la historia. Es una excelente obra.

En febrero de 2013, el autor Hamlet Hermann, ex guerrillero y colaborador de Caamaño, sacó a la luz, su nueva obra; Caamaño: Biografía de Una Época. Este libro narra con detalles la vida de Francisco Caamaño y su rol y aporte a la política nacional, tanto en los dramáticos eventos de la Guerra de Abril de 1965, y su fallido intento de establecer un foco guerrillero en 1973, con la intención de implementar una revolución. Hermann brinda numerosas informaciones y describe el pensamiento de Caamaño.

En marzo de 2012, publiqué un libro de historia política e historia económica, titulada; Cincuenta Años de Democracia y Desarrollo Económico Dominicano 1961-2011; Logros y Fracasos. Fue publicada por Editora Buho. Este libro narra la historia contemporánea desde la muerte de Trujillo, y cada capítulo describe los distintos períodos de gobierno, con narración política, cuadros y cifras económicas y sobre los cambios sociales y trasformaciones en cada fase de la construcción de la débil democracia que tenemos. La obra contiene amplia descripción de las diferentes políticas económicas de cada gobierno y concluye con un capítulo de reflexión del medio siglo.

Finalmente, deseo resaltar la calidad de todas estas obras presentadas. Puede que por olvido dejé algunos autores y sus libros sin mencionar. Si así sucedió, lo lamento, pero manden su bibliografía para con gusto incluirlas en otra reseña. Algo me llamó la atención, la mayoría de los autores somos del PRD o cercanos a este partido, aunque claro no todos, como se evidencia. Los que somos, quizás por estar fuera del poder, nos deleitemos con escribir y publicar, que es otra forma de contribuir al país. O quizás es una forma de escapismo.

Eduardo J. Tejera
22 de abril de 2013

Eduardo Tejera fue Condecorado el 15 de abril de 2011 con la Real Orden de Isabel La Católica, por el Rey y el Gobierno Español.

Palabras de Agradecimiento del Dr. Eduardo J. Tejera en Ocasión de la Imposición de la Orden de la Isabel La Católica, 15 de abril de 2011, Embajada de España, en la República Dominicana

Su Excelencia el Embajador Don Diego Bermejo Romero de Terreros,

Su Excelencia el Ministro de Industria y Comercio, Dr. Manuel García Arévalo,

Sus Excelencias Distinguidos Embajadores

Distinguidos Altos Funcionarios de la Nación,

Distinguido amigas y amigos,

Mi querida Familia

Antes que nada deseo expresar que me siento feliz y muy honrado con la imposición de la Real Orden la Isabel La Católica, en el grado de Encomienda de Número. Es una insignia y collar que llevaré siempre con orgullo por su elevado significado en nuestro mundo hispano. Reconozco con reverencia que esta estrella y escudo que desde hoy me honra, me llena de estímulo y plena satisfacción y me servirá de acicate para continuar investigando y escribiendo obras para difundir las ideas sobre nuestra historia y cultura común.

Deseo expresarle mi primera gratitud a Su Majestad el Rey de España, Don Juan Carlos I, pues en su calidad de Gran Maestre de la Orden me ha conferido esta altísima distinción otorgada mediante Real Decreto. Le deseo larga buenaventura y salud a Su Majestad, que tanto se ha distinguido durante la transición de España hacia una democracia moderna, liberal y respetuosa de sus coloridas tradiciones. Igual, deseo dejar patente mi agradecimiento a la Ministra de Asuntos Exteriores, Señora Trinidad Jiménez, quien como Gran Canciller de la Orden y en nombre de Gobierno español, firmó también la concesión de esta condecoración. Distinguido Señor Embajador, le ruego que por su digno medio le haga conocer a tan altas dignidades, mi máxima expresión de gratitud y aprecio por este honor que me han conferido por ayudar a promover la unión imperecedera de esta vasta comunidad Iberoamericana y reconocer el gran legado de España en América.

Vaya mi reconocimiento y mi deuda a Usted, Señor Embajador y amigo, por sus hermosas palabras al presentar este acto y por ofrecernos esta cálida y acogedora recepción. Le estoy muy agradecido por sus expresiones al leer el Real Decreto de concesión de la Orden de su ilustre Gobierno. A mi amigo de generación y distinguido empresario, fructífero historiador y ahora Ministro de Industria y Comercio, Dr. Manuel García Arévalo, quien ha reseñado aspectos de mi vida y de mi obra escrita, quiero darle un caluroso y expresivo abrazo de agradecimiento. Sus palabras y manifestaciones de cariño, me han abrumado y me siento honrado por su generosidad, pletórica de afectos, que viniendo de un exitoso historiador e hispanista, sus expresiones tienen doble significado para mí.

Desde joven aprendí en el seno del hogar el cariño y respeto a la Madre Patria, el país de mis antepasados por ambos lados y la cuna de mis dos abuelas. Es decir, he tenido el español muy de cerca en la sangre,  en la historia y la cultura que asimilé de estudiante. En mis años universitarios en Washington, mientras estudiaba economía con ilusión y dedicación, también estudiaba numerosos cursos de idioma castellano, de literatura del Siglo de Oro, de historia española moderna y contemporánea y de historia de toda la Hispanoamérica y así me fui convirtiendo un hombre con una triple visión: la del tecnócrata con ojo crítico norteamericano, la del orgulloso cubano-dominicano de este magnífico arcoíris humano del Caribe y la del hispanófilo moderno, que admira sus raíces.

Para mí no hay diferencias con España, pues considero que la gran mayoría somos hijos de España, de su historia y de la cultura europea, salvo aquellos que son indígenas nativos del Continente o los infortunados esclavos que fueron traídos a fuerza bruta. Pero aún con el crisol de razas y culturas milenarias que tiene América, de blancos, negros, mulatos, chinos y mestizos, todos piensan en español y aunque muchos mantienen su identidad y lengua, la mayoría forman parte de la cultura mixta Occidental, como escribió Vasconcelos, en la, “La Raza Cósmica”.

En mis obras, “Causas de dos Américas: Modelo de Conquista y Civilización Hispano e Inglés en el Nuevo Mundo”, publicado en el 2005 en Madrid y en el libro, “La Ayuda de España y Cuba a la Independencia Norteamericana”, del 2010, publicado en Santo Domingo y en Madrid, ya me había sumergido en la gran historia de España y la de nuestro Continente de siete colores, como le llamó el gran escritor Germán Arciniegas en su obra magistral. Traté de buscar en la historia las causas de nuestros errores y defectos como naciones libres, con democracias imperfectas, con demasiadas dictaduras, con atraso político e institucional, y un secular sub desarrollo económico, social y educativo. La economía para mí ya no me brindaba suficientes respuestas, y me fui a la historia, para conocer nuestro pasado y comprender mejor el presente.

Estudié y comparé la naturaleza del proyecto político y económico inglés en sus colonias en América del Norte, que fue realizado por empresas privadas y nobles favoritos y administradas con auto gobiernos provinciales, mientras que el modelo español trasladado a la América, fue impulsado y controlado por la Corona y centralizado en Sevilla en el Consejo de Indias y la Casa de Contratación. Uno fue  descentralizado y privado y otro centralizado y estatal. También hizo diferencia que Inglaterra fundara 110 años después Trece pequeñas y atrasadas colonias en el noreste, mientras España instaló importantes colonias desde California hasta Tierra de Fuego. Para la Corona y sus hombres fue una hazaña de tenacidad y fuerza que implantaron con el sable, la cruz y el evangelio, pero también con sangre, heroísmo y crueldad de conquista. Pero así creó el primer y más prolongado imperio transatlántico de su época, que revolucionó la geografía y el comercio mundial.

Sin embargo, me preguntaba, ¿Por qué la América Hispana avanzó mucho más material y socialmente en los primeros tres siglos, que la América Británica, para después revertirse esta tendencia, y en medio siglo las colonias anglosajonas y después los Estados Unidos con su sistema descentralizado, más democrático e innovador desarrolló un país más rico y vigoroso en el Siglo XIX?  Cuáles fueron las causas históricas, culturales, religiosas y económicas de esta divergencia. ¿Por qué nos quedamos atrás, frente al empuje democrático e industrial del gigante del Norte, como advirtieron Rubén Darío en su visionario poema “A Roosevelt” y José Martí, en su famoso artículo Nuestra América?

El libro exalta la exitosa misión civilizadora de España en el Nuevo Mundo, que fundó grandes ciudades, prósperas colonias y puertos mercantiles, el primer sistema mercantilista del mundo con la famosa Flota de las Indias, pero también destaca los errores, conflictos y un equivocado concepto de la economía, la sociedad y la política. América adulta se separó e independizó de España, pero cayó en un largo ciclo de inestabilidad, caudillismo, dictaduras, atropellos, irrespeto a las leyes y al estado de derecho. Inclusive hoy en día, con doscientos años de independencia, mantenemos un sub desarrollo económico crónico, grandes desigualdades, bajísima educación ciudadana y aguda pobreza social y una tendencia retardataria hacia creer en los grandes hombres, los caudillos iluminados, en vez de creer y respetar las leyes y las instituciones democráticas.

Pero en España se sufría ese mismo atraso y contradicciones en el problemático y caótico  Siglo XIX y XX, pero después de la muerte del Dictador Franco en 1976, España y los españoles superaron los viejos vicios y los conceptos atrasados de hacer política y de su cultura. Después de largas angustias y una cruel guerra civil y dictadura, al final los españoles creyeron en las leyes y en el estado de derecho democrático social. Se refundaron como colectivo social y cultural. Los liberales se mantuvieron liberales, y los conservadores, conservadores, pero ninguno utilizaron como referente a la extrema derecha militar ni la extrema izquierda, ni el histórico autoritarismo.  España cambió radicalmente en la transición. La nueva España de la transición, con su absoluta fe en la libertad, la democracia y en las leyes, rompió con su pasado político, sin rechazar su historia y sus ricas tradiciones, y hoy es ejemplo, de una nación grande y moderna, laica, plural, democrática y creyente fiel en el reino de las leyes y la Constitución.

Entonces Hispanoamérica y el Caribe, pueden y deben cambiar como lo hizo España. Tenemos que cambiar los anticuados valores caudillistas, la creencia que las leyes son para incumplirlas o para los débiles. Nuestros gobernados y gobernantes, aquí y en el Continente, tienen que cambiar su antojadiza visión de la democracia y de las leyes. Nuestros liberales deben mantenerse liberales, creyentes en la democracia moderna con alternabilidad, pluralismo y con cohesión social. Debemos desterrar el caudillismo y el agobiante clientelismo político y debemos fortalecer las instituciones del Estado moderno, no debilitarlas con actuaciones unilaterales. Tenemos que democratizar la economía, reducir realmente la pobreza mediante mayores recursos para la educación y la salud. Ante todo tenemos que respetar la majestuosidad  de la Constitución y las leyes, que no están escritas para ser interpretadas, sino para cumplirlas y hacerlas cumplir.  Ese es otra gran lección de la España moderna de la transición.

Las repúblicas de habla castellano de América, nacieron de las entrañas de la historia española y su experiencia en el Nuevo Mundo. Tenemos un pasado común, un idioma que nos une e identifica, una cultura común global, con las naturales diferencias de regiones, y nuestros pueblos están unidos por una vocación histórica y política, que nos hace miembros de una gran mancomunidad Iberoamericana. Esta unidad debe fortalecerse en medio de la asimétrica globalización que vivimos.

Por último, gracias Señor Embajador Don Diego Bermejo, por este cálido acto y a Manuel García Arévalo por la generosa reseña. Gracias especiales a mí querida esposa Anita por el espacio que siempre me brinda y a mis hijos, por la paz y felicidad que todos me dan. Gracias igual a todas las amistades aquí presente, que me acompañan en este evento de tan grata significación para mí.

Muchas gracias a todos y buenas tardes.

15 de abril de 2011

Embajada de España en la República Dominicana

NUEVO LIBRO DE PAUL KRUGMAN: LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL

El reconocido economista y pensador, el profesor Paul Krugman, autor de numerosos libros de economía y de política internacional, acaba de sacar su última obra hace dos meses, titulado LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL, publicado por la Casa Editorial W.W. Norton & Companny de Nueva York y Londres. El libro es un devastador ataque político, moral y económico contra la tendencia hacia la derecha que ha prevalecido en los Estados Unidos desde los 1980´s, comenzando con Nixon a quien define un presidente de transición pues aunque conservador, todavía era de corte populista moderado como el General Eisenhower, se ahonda con la revolución conservadora de Reagan y los dos presidentes Busch, que reversaron totalmente en veinte años la gran conciencia liberal e igualitaria — el pacto social — que creó el New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt en 1933 y que después tomó un giro más amplio social, tras la Segunda Guerra Mundial hasta los finales de los 1970´s.

Narra el bagaje intelectual y político del movimiento liberal que avanzó la cuestión social y democrática de la Nueva Frontera de John F. Kennedy y de la Gran Sociedad de Lyndon Johnson, que profundizaron en crear una sociedad más justa, resolvieron el flagelo de la segregación y racismo legal, con la Ley de los Derechos Civiles para los negros, adoptaron políticas económicas y fiscales Keynesianas tendentes a afianzar y ampliar la gran clase media y sus valores de moderación y solidaridad, mayores derechos e igualdad para las mujeres, crear el sistema de “Medicare” de atención medica y medicamentos gratuitos para los envejecientes retirados e incapacitados, y mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y el ciudadano común norteamericano. Para Krugman el predominio del liberalismo social desde los 1930´s hasta comienzos de 1980´s fue la época de oro de Estados Unidos y de la gran conciencia liberal que prevalecía en toda la población durante ese largo período de progreso humano y material.

Su nuevo libro es una obra con enorme erudición que comienza analizando la historia y pensamiento de la sociedad norteamericana del Siglo XIX y después profundiza con excelentes capítulos sobre los cambios de pensamiento y políticas económicas y sociales durante el Siglo XX. Estudia y comenta el pensamiento político y social de la lucha entre los barones de la gran industria (Gilded Age) de finales del Siglo XIX contra el pensamiento Jacksoniano populista e igualitario, de fuertes raíces rurales en el Sur y Oeste que comenzó en los 1830´s hasta la Guerra Civil. Señala que aunque el período de gran crecimiento económico desregulado que emergió después de la Guerra Civil en 1867, que convirtió a esa nación en una economía industrial moderna y poderosa, fue positivo en lo económico por cincuenta años, pero sin una necesidad política rompió y abandonó la filosofía social y progresista de Jefferson y Jackson, que veían la seguridad de mantener el ideal norteamericano en base a crear una gran democracia con una sociedad justa y progresista basada en la gran clase media de medianos y pequeños propietarios y profesionales y se protegiera a los obreros y los desposeídos.

Para Krugman la elevada concentración de las riquezas, la pobreza rural, las injusticias brutales contra los negros y la desigualdades hacia las mujeres y la falta de mecanismos de seguridad social de la era republicana de la gran industria de la llamada “Gilded Age” o Época de Riqueza, terminó en un fracasó, por los excesos financieros, los créditos e inversiones en la Bolsa tan especulativos y de burbuja, la creación de una masa obrera pobre y sin protección jurídica y las desigualdades sociales que generó y explotó, con la Gran Depresión al derrumbarse la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929. Estima que estas tendencias y conflictos entre el movimiento conservador, o más bien de derecha y el liberal social del Siglo XIX y hasta el 1930, produjeron un dinámico progreso económico, pero también fuertes tensiones en la sociedad de la época. Para Krugman esas mismas dos visiones y luchas permanentes entre esas dos políticas y filosofías sociales también han chocado y sigue luchando entre sí durante el Siglo XX y hasta nuestros días.

Ya entrado en el Siglo XX, Krugman con toda razón explica la renovación de la gran conciencia liberal que surgió con el New Deal de Roosevelt, que revertió la tendencia de derecha y de enormes desigualdades entre ricos y pobres y aplicó un paquete de leyes y políticas que crearon la nueva era de progreso económico y social más justo e igualitario que prevaleció hasta la llegada de la revolución de la derecha con Reagan y sus entorno de pensadores conservadores que comenzaron a desmontar el pacto social y las filosofías liberales demócratas del New Deal de Roosevelt, la Nueva Frontera de Kennedy y la Gran Sociedad de Johnson. Krugman, como los economistas liberales estadounidenses, es un fiel creyente y admirador del programa del New Deal.

Su héroe es Franklin D. Roosevelt y el paquete de medidas que creó cincuenta años de prosperidad, crecimiento, mayor igualdad social, un vasto sistema salud y hospitales públicos, nueva infraestructura de calles y autopistas, fuerte regulación contra colapsos de bancos y la Bolsa y creó el seguro contra depósitos bancarios, protección a todos los ciudadanos y obreros con un amplio sistema federal de seguridad social, la obligación de todo joven de llegar al bachillerato con escuelas públicas buenas, comida y libros gratuitos, con el establecimiento de un sistema de impuesto sobre la renta personal progresivo hasta el 47 %, impuestos corporativos sobre beneficios hasta 52 %, impuestos a la propiedad hasta el 52 % y altísimos impuestos sobre las herencias y los grandes patrimonios (estate taxes) hasta un 72%, que vía el sistema impositivo nivelaron socialmente a la sociedad norteamericana.

Crearon el Estado de Bienestar, el “Welfare State”. Todas estas medidas y filosofías llegaron a convertirse en el dogma liberal del pensamiento ortodoxo del establecimiento. Los primero Cien Días de la primera administración fue toda una sacudida revolucionaria, que provino de un aristócrata liberal. Un hombre singular. El revolucionario demócrata que cambió una nación con leyes y buenas políticas, sin destruir lo bueno ni su herencia institucional. El creador del Estado de Bienestar norteamericano.

El presidente Roosevelt creó el moderno paradigma liberal, tanto por sus valores de tolerancia, su pacto social, el respeto a las leyes, la superación de la clase obrera a través del sindicalismo apolítico y convertirla en la clase media de los suburbios y una época brillante de progreso material y tecnológico. Diversas fuerzas políticas internas y la Guerra Mundial ayudaron a este proceso y a lanzar a Estados Unidos como la sociedad más democrática y estable en el mundo. Sólo dejó la mancha oscura del racismo contra el negro que no se resolvió hasta tres generaciones posteriores. Para Krugman la economía de la postguerra la era de la Gran Compresión Social, convirtió el pensamiento liberal y su política económica y social en la ideología predominante y aceptada, aún por el conservador, pero creyente del espíritu del New Deal, el presidente Eisenhower e inclusive con Nixon, a quien define como el último conservador de transición todavía imbuido del paradigma de las políticas rooselveltianas. Este fue el pensamiento que fue aceptado como un hecho en los 1950´s por el llamado “establishment” de las élites intelectuales, de los empresarios y políticos de los Estados Unidos hasta el comienzos de los 1980´s. Eisenhower escribió que nadie podía destruir las leyes y las instituciones del New Deal y Nixon llegó a decir su famosa frase,” ya todos somos Keynesianos”.

Estudia como desde una década antes de llegar Reagan a la presidencia en 1980, diversos intelectuales, analistas políticos y economistas conservadores comenzaron a cuestionar y rechazar el modelo del New Deal y el pensamiento liberal. Hombres como William F. Buckley, el más original y singular pensador de la derecha y fundador del “National Review”, el carismático senador republicano Barrry Goldwater con su cruzada conservadora, el brillante economista Milton Friedman como la poderosa inteligencia económica conservadora y creador del neoliberalismo y monetarismo, el sociólogo Irving Kristol que combatió los fundamentos de la Gran Sociedad de Johnson, el escritor y promotor de neoconservadurismo Dinesh d´Souza y así muchos otros escritores, todos ellos fueron creando las bases ideológicas del movimiento conservador que llevaron a Ronald Reagan a la presidencia. Su objetivo era desmontar las reglas, valores y políticas liberales tradicionales que surgieron del New Deal.

Krugman alega que ellos fueron los radicales, los creadores de “reaganeconomics”, un cuerpo de ideas neoliberales de desregulación de las leyes de protección económica, reducir impuestos a los ricos y corporaciones, amplias privatizaciones, impulsar la plena libertad de las grandes corporaciones, los excesos de los CEO y sus fabulosos auto paquetes salariales tan cuestionados hoy, crearon unos valores de culto a la extrema riqueza y el mercado libre, redujeron y trataron de eliminar buena parte del sistema de seguridad social y de reducir el poder de los sindicatos, promover el movimiento cristiano conservador como aliado político y abandonar los valores de tolerancia. Para Krugman los dos presidentes Bush son la culminación de esta derechización de la sociedad, sobre todo con el actual presidente Bush, quien casi ha destruido el dogma de una sociedad liberal basada en estado de derecho y una amplia clase media sólida. Vale advertir que el libro de Krugman enfoca las políticas y criterios domésticos, no tanto los temas y políticas internacionales. Estos los toca, pero no es parte esencial del libro. Su obra va orientada a la agenda interna.

Critica fuertemente, que este retroceso ha creado una sociedad más desigual de extremos de mega ricos y una gran disminución de la clase media y sus valores y un aumento de la pobreza. Brinda muchas estadísticas para probar estas afirmaciones. Para Krugman el país ha retrocedido socialmente y democráticamente. Critica que un país tan rico y poderoso más del 26 % no tenga seguros médicos y que no exista seguridad social universal como en Canadá y Europa. Critica la intolerancia creada por Bush, aunque reconoce que la agresión criminal a las Torres Gemelas desvió y cambiaron la política y el pensamiento norteamericano. Entiende el impacto negativo del terrorismo internacional, sobre la política interna y el criterio de seguridad del norteamericano común. Pero alega que este criterio conservador tiene que cambiar. Que la nación requiere de una regeneración y volver a sus raíces. Ataca el abandono a la majestad de la ley y los desafíos del estado de derecho en nombre de la protección contra el terrorismo internacional. El mensaje de Krugman es claro, Estados Unidos y la próxima presidencia, tiene que revertir y volver hacia la conciencia liberal, que representa el verdadero espíritu del ideal norteamericano. Dice que es compatible el crecimiento, la productividad y la sociedad justa y con menos desigualdades. Esa es la lección del New Deal en el 1933 de Roosevelt y se puede repetir ahora, aunque claro sería con una agenda y métodos distintos.

El nuevo libro de Krugman, LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL, es una obra que se necesitaba. De gran relevancia para los Estados Unidos en estos momentos. Es un mensaje alentador de un gran pensador y excelente economista. Comparto sus ideas y estimo que el libro tendrá un fuerte impacto en el debate contemporáneo de ese país. Todos los que admiramos los valores democráticos liberales norteamericanos nos sentimos optimistas cuando surgen obras como estas. Estados Unidos está en una crisis interna, pero tiene la capacidad y flexibilidad en su sistema, de reciclarse en paz, de cambiar rápidamente con los cambios de Gobierno, y de las ideas y valores imperantes.

Krugman enfatiza que los valores políticos son los que cambian las políticas y medidas económicas y sociales, y aspira a que se vuelva a políticas que tiendan a nivelar la sociedad y eliminar los dos extremos de alta riqueza y altas desigualdades con una clase media reducida y focos de pobreza intolerables para un liberal. Insiste que Estados Unidos tiene que implantar un sistema universal de seguridad social y salud y rediseñar un programa vía impuestos y ciertas regulaciones de volver a impulsar a la clase media, de volver a construir una sociedad más igualitaria y más incluyente, sin extremos ni extremismos y de mayor responsabilidad de las corporaciones privadas, como fue en el pasado. Su ideal, es volver a la conciencia liberal renovada a las demandas actuales de Norteamérica y el mundo.

Estimo que para la América Latina la obra también tiene un gran mensaje. Hispanoamérica igualmente está extraviada en distintos caminos políticos e ideológicos y hace falta una conciencia más liberal de verdad, no solo de retórica revolucionaria sin pragmatismo y viabilidad duradera. También hace falta atacar y resolver más rápido la cuestión social de la pobreza, la exclusión y las grandes desigualdades económicas y sociales en el Continente. El liberal de Estados Unidos es como el socialdemócrata latinoamericano, el de izquierda democrática, el reformador en lo político y económico y los que tiene una conciencia de mayor tolerancia, que rechazan los extremos de altísima riqueza y escasa clase media y un 40% de la población del Hemisferio que vive en estado de pobreza. Esto evidentemente tiene que cambiar. Tienen que cambiar nuestros valores políticos, éticos y económicos para realizar estas transformaciones con paz, tranquilidad y en libertad. Esa es la tarea de la clase política, intelectual y del moderno empresario. Esa es la conciencia liberal, de cualquier ser humano, en cualquier país. Krugman ha realizado una gran contribución al pensamiento político y económico, con su magistral obra. Recomendamos su lectura.

10 de diciembre de 2007

GREENSPAN Y EL POPULISMO ECONÓMICO LATINOAMERICANO; LECCIONES

El conocido economista Alan Greenspan, Gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante dieciocho años, el equivalente al Banco Central, acaba de publicar su nuevo libro titulado “La Era de Turbulencias; Aventuras en un Nuevo Mundo”. La obra que se ha convertido en un “bestseller” mundial es en gran medida autobiográfica, pero contiene ante todo una excelente descripción de la política monetaria norteamericana y de diferentes países industrializados del Grupo 8 durante más de veinticinco años, un período tan fascinante como cambiante. Una época de inmenso progreso global y de pequeñas crisis que fueron auto superadas por los propios mercados y naciones. Señala que Estados Unidos y el mundo pasaron de una época de relativa estabilidad y crecimiento sostenido después de la Segunda Guerra Mundial a una de cambios constantes, apertura de mercados comerciales, profundos cambios tecnológicos, la globalización de los mercados de capitales y una creciente importancia de los mercados emergentes.

Para Greenspan, gran economista gurú de la Banca Central y agudo intelectual explica que el mundo entró en una era novedosa, llena de desafíos y de oportunidades. Estamos, según él, en una era de capitalismo de mercados globalizados en todo el mundo, aunque con distintas facetas y definiciones. Considera que todos los países han sido guiados por la revolución de las comunicaciones, la globalización comercial, la interdependencia de mercados y los mismos flujos de capitales están aún más vinculados de lo que países suelen apreciar o aceptar sus gobernantes y pueblos. Naturalmente, para Greenspan un hombre moderno, se refiere al capitalismo mixto global con coherencia social, pero basado en mercados y sociedades libres y democráticas. Sus ideas en múltiples temas domésticos e internacionales y la narración de su vasta experiencia y conocimientos hacen de la obra, una lectura obligada para las personas interesadas en conocer las grandes tendencias económicas y financieras del mundo contemporáneo. Consideramos su obra e ideas muy relevantes para el mundo en vías de desarrollo que continua atravesando los mismos problemas seculares de centralismo, mesianismo político y populismo económico.

En el Capítulo 17, llamado “El Populismo Latinoamericano” Greenspan describe magistralmente en breve síntesis uno de los problemas más reiterados y recurrentes de los gobernantes latinoamericanos; la tendencia a caer en lo que llama “el populismo económico” que lo define de manera especial. Para él el populismo económico es la receta fácil de realizar gastos públicos desenfrenados y deficitarios y expansión monetaria sin respaldo para pagar estos gastos excesivos, tan usada y abusada en América hispana durante el Siglo XX que llevó a cada país al caos económico y a la hiperinflación como Argentina, Chile en los setenta, Brasil, Perú, México y otros. No comprende como después de tantos fracasos de esta tendencia populista centralista con tendencia autoritaria y de déficit fiscales e inestabilidad macroeconómica, por qué nuestros gobernantes y el mismo pueblo siempre caen en su desesperación en la trampa de aceptarlo como panacea de los graves problemas económicos, sociales, de producción y de crecimiento estable.

Greenspan un hombre nacido y criado en Nueva York es un producto de su ambiente. Estudió en esa gran ciudad, trabajó en la banca de inversión privada de joven, abrió una firma de consultoría en NY y después entró en el Gobierno republicano de Gerard Ford, siguió con el presidente Reagan, los dos Bush, como especialista y asesor económico. En efecto, trabajó con todos los presidentes republicanos y con el demócrata Bill Clinton, y se convirtió en una figura emblemática de las finanzas internacionales. Es un gran conocedor de la economía norteamericana y de los países del G8, pero tiene sus lagunas en cuanto el conocimiento de la historia de América Latina, su cultura, su tradición política y la su evolución histórica.

Por la lectura de su libro, sus conocimientos y experiencia directa son más bien en el campo económico y monetario de los últimos cuarenta años de los países más industrializados. Es sin duda, un hombre global. Pero respecto a América Latina, sus contactos han sido con los Ministros y Gobernadores más reformadores de los países más grandes del Continente, como México, Argentina, Brasil y Chile, a quienes admira y reconoce por sus talentos y ejecutorias. No obstante, su experiencia es vasta y sus observaciones para la región son muy atinadas y pertinentes para el momento, que como él mismo señala, ha surgido un nuevo populismo económico, sin una verdadera base ideológica o filosofía económica o plan definido.

Para Greenspan el populismo económico surge de la pobreza del Continente y las grandes desigualdades económicas y sociales, por lo que el pueblo desconfía de los empresarios capitalistas y desean creer en los gobiernos, por más que éstos los defraudó a través del siglo pasado y comienzo del Siglo XXI. La creencia en el populismo, estima, proviene de un mal social. En esto tiene mucha razón, aunque no toda, pues a mi juicio el problema tiene raíces históricas más profundas y también forma parte de la idiosincrasia nacional hemisférica. Pero si estoy de acuerdo con él y considero que la pobreza y la desilusión es la principal causa del surgimiento de líderes populistas sin ningún plan económico serio a largo plazo.

Greenspan señala que el populismo económico desea realizar reformas, pero no quiere hacer una revolución comunista. Para él el mundo ha cambiado y la globalización y la interdependencia no hace viable una revolución a la cubana. Insiste que el problema no es el capitalismo en la región, sino la falta de un capitalismo serio y mayor libertad de mercados, creencia en los derechos individuales de las personas y de la propiedad privada. Cree que la región necesita gobiernos más serios y menos corruptos y más capitalismo liberal. Recomienda mercados grandes y libres que interactúen como mecanismos de corrección y equilibrio.

A Greenspan le parece un error del populismo económico centrar su creencia en simplemente achacar todos los males del Hemisferio y dirigir todo el odio hacia los Estados Unidos. Para él ese ataque desmedido no resuelve ningún problema económico ni ayuda a los pueblos de la región. Considera que existen razones históricas para sentirse agraviado en épocas pasadas por los Estados Unidos, pero ese sentimiento es emocional, porque otras naciones han superado esos traumas, como India, China, Corea del Sur y las naciones de Sudeste Asiático. No entiende por qué los líderes de la región no han superado o desean superar estas viejas rencillas y traumas históricos. Estima que deben de ser más prácticos y comprender la globalización de los mercados globales y la interdependencia económica, y que no basta con la retórica antiamericana tan típica de los populistas económicos o nacionalistas, para resolver los problemas de competitividad, productividad, empleos, reducción de la pobreza, crecimiento sostenido del PIB y mercados libres y que aumente la riqueza nacional. Para Greenspan el problema es que el antiamericanismo, es un sentimiento emocional, carente de lógica económica y nada realista en el mundo moderno. Es como un grito en el aire, pero nada más.

Condena a los populistas de ahora como Hugo Chávez — que lo analiza bastante — y los presidentes regionales que lo siguen, porque cometen los mismos errores de mal gobierno económico y tendrán los mismos fracasos que los populistas del siglo pasado. Señala que ni Chávez puede romper con Estados Unidos porque exporta la mayoría de su petróleo al mercado norteamericano y porque Venezuela tiene grandes inversiones y refinerías en el país del norte. Igualmente, señala que Chávez es un líder con mucha suerte porque no importa los errores que ha cometido y su reiterada retórica política sin planes a largo plazo, los precios del petróleo internacionales sostiene a su gobierno y su populismo económico, que desea exportar al Continente.

Estima que los líderes deberían hablar más de planes económicos, aumento de la producción y la productividad, reformas estructurales, modernización de las instituciones y de respetar las formas legales de hacer política y no abusar con el emocionalismo de los pueblos de Hemisferio. Dicen que todos desean cambiar sus Constituciones y adaptarlas a sus deseos y planes personales de perpetuarse. Greenspan no entiende la manía de los gobernantes latinoamericanos de buscar siempre como prioridad el cambio de sus Constituciones, cuando los problemas y soluciones son de tipo económico y social a largo plazo. La verdad es que tiene toda la razón.

Sin embargo, elogia al presidente de Brasil Lula da Silva, porque si bien surgió del sindicalismo, ha gobernado con continuidad de las políticas económicas y planes de reformas de Cardoso y sus propios programas sociales, con seriedad y planes a largo plazo, como una gran nación emergente con objetivos definidos. Considera que Brasil y Chile son ejemplos de naciones con planes económicos sostenibles a largo plazo y no exaltaciones emocionales, como los líderes que siguen amarrados a un populismo económico que ha demostrado que siempre fracasa. Greenspan se pregunta cómo América Latina cambiará sus hábitos políticos, su cultura paternalista y emocional y, a la vez, cómo las élites se cambian y se comportan con mayor responsabilidad social y menos corrupción pública y privada.

No entiende el reconocido economista por qué los gobernantes y los pueblos de la región siguen políticas económicas que no tienen futuro y que chocarán con las realidades económicas y terminarán en más desempleo, frustración y pérdida de salario real, dentro del nuevo paradigma de los mercados libres internacionales y la nueva era de capitales globalizados. Señala que los populistas económicos prometen mucho, pero no saben cómo financiar sus proyectos de inmensos gastos y gobiernos grandes y fuertes, de corte autoritario generalmente. Para mí las observaciones de Alan Greenspan son muy buenas y oportunas. Son lecciones de un hombre que ha vivido en el medio de la reciente historia económica moderna. Ha sido autor y protagonista. Es un economista realista y un hombre surgido, como él mismo dice, de la clase media baja de Manhattan, en Washington Heights, tan conocido para la diáspora dominicana del presente. Es un economista de formación intelectual recia y un hombre producto de la época de las grandes reformas sociales que observó de jovencito durante la era del New Deal de Franklin Delano Roosevelt y de las grandes políticas de desarrollo con gran estabilidad que surgieron después de las Segunda Guerra Mundial.

Recomiendo la lectura del libro del exitoso economista y hombre público internacional Alan Greenspan, porque tiene muchas informaciones sobre las economías de todo el mundo y de la política económica y monetaria norteamericana. Es una obra de historia personal y de historia monetaria de los Estados Unidos y el mundo, en particular del Grupo G8. Su capítulo sobre la América Latina es corto, pero magistral.

22 de octubre de 2007