EL FUTURO DE REFIDOMSA

Después de la negativa de Venezuela de comprar el 49 % de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA), lo más conveniente para el país y la propia expansión de la Refinería, es que se celebre una amplia licitación internacional, sobre la base de unos términos de referencias que establezcan las bases de la expansión de la producción y almacenamiento de esta vital empresa. El objetivo no debe ser solo vender las acciones, pues eso no cambia nada, sino vender, no el 49 % , sino el 50 %, de las acciones a un grupo que sea capaz de invertir los cerca de US$ 1,000 millones que se requieren para cuadruplicar la producción y la diversificación de planta.

El abrupto y poco diplomático rechazo del Ministro de Energía venezolano por la prensa, reiteró y demostró con creces la razón que muchos dominicanos teníamos de temerle a que un Estado extranjero fuera accionista, y además cuyo presidente desea dominar aspectos de la política internacional y tiene una agenda personal de beligerancia contra nuestro principal socio comercial y económico, los Estados Unidos. Nuestro interés nacional es obvio que está muy claro. Podría ser una relación delicada e intranquila. Pero ya aprioris se aclaró los temores que teníamos una parte de la sociedad. Ahora, lo que queda es pensar y definir el futuro de REFIDOMSA y la manera de llevar a cabo su venta al mejor postor, a quien se comprometa a realizar la alta inversión en expansión y garantice su viabilidad financiera a largo plazo.

Considero que debe crearse una Comisión por el Gobierno de Secretarios de Estado y expertos en hidrocarburos y financieros, para que preparen las bases técnicas, comerciales, económicas y legales de una licitación internacional. Estimo que es más equilibrado y sensato para potenciales inversionistas internacionales, que se venda el 50 % de las acciones, y que la Presidencia del Consejo de Directores la mantenga el Estado dominicano. Vender el 49 %, crearía suspicacia y no brindaría confianza. Sigamos el modelo accionario del proceso de la Capitalización. Un Consejo mixto, con una administración colegiada. Por conveniencia y estrategia convendría hacer esta licitación en este mismo año y no alargar las decisiones.

Le temo a una venta a accionistas locales solos, pues podrán comprar las acciones, pero difícilmente podrán levantar recursos internacionales del orden de US$ 1,000 millones. El asunto es económico, no de falta de confianza en la gerencia local y de vitar monopolios internos de producción y comercialización. Se deben busca el interés de empresas petroleras privadas o mixtas internacionales, de Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Alemania, España, de los países petroleros árabes, y también de Fondos de Inversiones Soberanos de Arabia Saudita, los Emiratos, Qatar o de donde fuera. La Provincia de Alberta en Canadá tiene grandes de reservas de petróleo y gas natural y muchas empresas petroleras, que lo envían por oleoductos y gasoductos a Houston, que bien se podría exportar acá. Quizás se crearían alianzas y consorcios de más de una empresa con socios estratégicos locales, para participar en el concurso.

En las bases se debería definir el nuevo tamaño de Refinería que deseamos para una proyección de producción a veinte años o más. Que refine un volumen de petróleo cuatro veces mayor, más GLP, gas natural, que se construyan numerosos depósitos y esferas más, para tener mayor capacidad de reservas para el país, y no depender de cada barco. El muelle necesita remodelación y expansión moderna. La Refinería debería procesar diferentes petróleos, no solo el de Venezuela, para diversificar nuestra matriz de hidrocarburos y las fuentes de compras. Se debe seguir comprando a Venezuela que con Petrocaribe ha sido solidario, pero tenemos que diversificar nuestras fuentes de suministro. Ellos tiene que vender y nosotros comprar. Es negocio para todos, aunque el financiamiento de Petrocaribe es bueno y concesionario.

El gran objetivo de la venta del 50 % de las acciones condicionada a un plan de expansión es mejorar nuestra matriz de hidrocarburos y energía, profundizar nuestra independencia petrolera vía la diversificación de fuentes, aumentar notablemente su producción y almacenamiento. Además, ayudaría a la economía con una inversión tal alta extranjera, crearía empleos y pasaríamos a una nueva generación de tecnología petrolera y de refinería de procesamientos múltiples. No se debe ver esta operación, como una simple venta de acciones, sino como un vasto plan de desarrollo y ejecución de una agresiva política energética y de hidrocarburos. Todo está vinculado a una política común a largo plazo.

1ro de febrero de 2010

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