NUEVO LIBRO DE PAUL KRUGMAN: LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL

El reconocido economista y pensador, el profesor Paul Krugman, autor de numerosos libros de economía y de política internacional, acaba de sacar su última obra hace dos meses, titulado LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL, publicado por la Casa Editorial W.W. Norton & Companny de Nueva York y Londres. El libro es un devastador ataque político, moral y económico contra la tendencia hacia la derecha que ha prevalecido en los Estados Unidos desde los 1980´s, comenzando con Nixon a quien define un presidente de transición pues aunque conservador, todavía era de corte populista moderado como el General Eisenhower, se ahonda con la revolución conservadora de Reagan y los dos presidentes Busch, que reversaron totalmente en veinte años la gran conciencia liberal e igualitaria — el pacto social — que creó el New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt en 1933 y que después tomó un giro más amplio social, tras la Segunda Guerra Mundial hasta los finales de los 1970´s.

Narra el bagaje intelectual y político del movimiento liberal que avanzó la cuestión social y democrática de la Nueva Frontera de John F. Kennedy y de la Gran Sociedad de Lyndon Johnson, que profundizaron en crear una sociedad más justa, resolvieron el flagelo de la segregación y racismo legal, con la Ley de los Derechos Civiles para los negros, adoptaron políticas económicas y fiscales Keynesianas tendentes a afianzar y ampliar la gran clase media y sus valores de moderación y solidaridad, mayores derechos e igualdad para las mujeres, crear el sistema de “Medicare” de atención medica y medicamentos gratuitos para los envejecientes retirados e incapacitados, y mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y el ciudadano común norteamericano. Para Krugman el predominio del liberalismo social desde los 1930´s hasta comienzos de 1980´s fue la época de oro de Estados Unidos y de la gran conciencia liberal que prevalecía en toda la población durante ese largo período de progreso humano y material.

Su nuevo libro es una obra con enorme erudición que comienza analizando la historia y pensamiento de la sociedad norteamericana del Siglo XIX y después profundiza con excelentes capítulos sobre los cambios de pensamiento y políticas económicas y sociales durante el Siglo XX. Estudia y comenta el pensamiento político y social de la lucha entre los barones de la gran industria (Gilded Age) de finales del Siglo XIX contra el pensamiento Jacksoniano populista e igualitario, de fuertes raíces rurales en el Sur y Oeste que comenzó en los 1830´s hasta la Guerra Civil. Señala que aunque el período de gran crecimiento económico desregulado que emergió después de la Guerra Civil en 1867, que convirtió a esa nación en una economía industrial moderna y poderosa, fue positivo en lo económico por cincuenta años, pero sin una necesidad política rompió y abandonó la filosofía social y progresista de Jefferson y Jackson, que veían la seguridad de mantener el ideal norteamericano en base a crear una gran democracia con una sociedad justa y progresista basada en la gran clase media de medianos y pequeños propietarios y profesionales y se protegiera a los obreros y los desposeídos.

Para Krugman la elevada concentración de las riquezas, la pobreza rural, las injusticias brutales contra los negros y la desigualdades hacia las mujeres y la falta de mecanismos de seguridad social de la era republicana de la gran industria de la llamada “Gilded Age” o Época de Riqueza, terminó en un fracasó, por los excesos financieros, los créditos e inversiones en la Bolsa tan especulativos y de burbuja, la creación de una masa obrera pobre y sin protección jurídica y las desigualdades sociales que generó y explotó, con la Gran Depresión al derrumbarse la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929. Estima que estas tendencias y conflictos entre el movimiento conservador, o más bien de derecha y el liberal social del Siglo XIX y hasta el 1930, produjeron un dinámico progreso económico, pero también fuertes tensiones en la sociedad de la época. Para Krugman esas mismas dos visiones y luchas permanentes entre esas dos políticas y filosofías sociales también han chocado y sigue luchando entre sí durante el Siglo XX y hasta nuestros días.

Ya entrado en el Siglo XX, Krugman con toda razón explica la renovación de la gran conciencia liberal que surgió con el New Deal de Roosevelt, que revertió la tendencia de derecha y de enormes desigualdades entre ricos y pobres y aplicó un paquete de leyes y políticas que crearon la nueva era de progreso económico y social más justo e igualitario que prevaleció hasta la llegada de la revolución de la derecha con Reagan y sus entorno de pensadores conservadores que comenzaron a desmontar el pacto social y las filosofías liberales demócratas del New Deal de Roosevelt, la Nueva Frontera de Kennedy y la Gran Sociedad de Johnson. Krugman, como los economistas liberales estadounidenses, es un fiel creyente y admirador del programa del New Deal.

Su héroe es Franklin D. Roosevelt y el paquete de medidas que creó cincuenta años de prosperidad, crecimiento, mayor igualdad social, un vasto sistema salud y hospitales públicos, nueva infraestructura de calles y autopistas, fuerte regulación contra colapsos de bancos y la Bolsa y creó el seguro contra depósitos bancarios, protección a todos los ciudadanos y obreros con un amplio sistema federal de seguridad social, la obligación de todo joven de llegar al bachillerato con escuelas públicas buenas, comida y libros gratuitos, con el establecimiento de un sistema de impuesto sobre la renta personal progresivo hasta el 47 %, impuestos corporativos sobre beneficios hasta 52 %, impuestos a la propiedad hasta el 52 % y altísimos impuestos sobre las herencias y los grandes patrimonios (estate taxes) hasta un 72%, que vía el sistema impositivo nivelaron socialmente a la sociedad norteamericana.

Crearon el Estado de Bienestar, el “Welfare State”. Todas estas medidas y filosofías llegaron a convertirse en el dogma liberal del pensamiento ortodoxo del establecimiento. Los primero Cien Días de la primera administración fue toda una sacudida revolucionaria, que provino de un aristócrata liberal. Un hombre singular. El revolucionario demócrata que cambió una nación con leyes y buenas políticas, sin destruir lo bueno ni su herencia institucional. El creador del Estado de Bienestar norteamericano.

El presidente Roosevelt creó el moderno paradigma liberal, tanto por sus valores de tolerancia, su pacto social, el respeto a las leyes, la superación de la clase obrera a través del sindicalismo apolítico y convertirla en la clase media de los suburbios y una época brillante de progreso material y tecnológico. Diversas fuerzas políticas internas y la Guerra Mundial ayudaron a este proceso y a lanzar a Estados Unidos como la sociedad más democrática y estable en el mundo. Sólo dejó la mancha oscura del racismo contra el negro que no se resolvió hasta tres generaciones posteriores. Para Krugman la economía de la postguerra la era de la Gran Compresión Social, convirtió el pensamiento liberal y su política económica y social en la ideología predominante y aceptada, aún por el conservador, pero creyente del espíritu del New Deal, el presidente Eisenhower e inclusive con Nixon, a quien define como el último conservador de transición todavía imbuido del paradigma de las políticas rooselveltianas. Este fue el pensamiento que fue aceptado como un hecho en los 1950´s por el llamado “establishment” de las élites intelectuales, de los empresarios y políticos de los Estados Unidos hasta el comienzos de los 1980´s. Eisenhower escribió que nadie podía destruir las leyes y las instituciones del New Deal y Nixon llegó a decir su famosa frase,” ya todos somos Keynesianos”.

Estudia como desde una década antes de llegar Reagan a la presidencia en 1980, diversos intelectuales, analistas políticos y economistas conservadores comenzaron a cuestionar y rechazar el modelo del New Deal y el pensamiento liberal. Hombres como William F. Buckley, el más original y singular pensador de la derecha y fundador del “National Review”, el carismático senador republicano Barrry Goldwater con su cruzada conservadora, el brillante economista Milton Friedman como la poderosa inteligencia económica conservadora y creador del neoliberalismo y monetarismo, el sociólogo Irving Kristol que combatió los fundamentos de la Gran Sociedad de Johnson, el escritor y promotor de neoconservadurismo Dinesh d´Souza y así muchos otros escritores, todos ellos fueron creando las bases ideológicas del movimiento conservador que llevaron a Ronald Reagan a la presidencia. Su objetivo era desmontar las reglas, valores y políticas liberales tradicionales que surgieron del New Deal.

Krugman alega que ellos fueron los radicales, los creadores de “reaganeconomics”, un cuerpo de ideas neoliberales de desregulación de las leyes de protección económica, reducir impuestos a los ricos y corporaciones, amplias privatizaciones, impulsar la plena libertad de las grandes corporaciones, los excesos de los CEO y sus fabulosos auto paquetes salariales tan cuestionados hoy, crearon unos valores de culto a la extrema riqueza y el mercado libre, redujeron y trataron de eliminar buena parte del sistema de seguridad social y de reducir el poder de los sindicatos, promover el movimiento cristiano conservador como aliado político y abandonar los valores de tolerancia. Para Krugman los dos presidentes Bush son la culminación de esta derechización de la sociedad, sobre todo con el actual presidente Bush, quien casi ha destruido el dogma de una sociedad liberal basada en estado de derecho y una amplia clase media sólida. Vale advertir que el libro de Krugman enfoca las políticas y criterios domésticos, no tanto los temas y políticas internacionales. Estos los toca, pero no es parte esencial del libro. Su obra va orientada a la agenda interna.

Critica fuertemente, que este retroceso ha creado una sociedad más desigual de extremos de mega ricos y una gran disminución de la clase media y sus valores y un aumento de la pobreza. Brinda muchas estadísticas para probar estas afirmaciones. Para Krugman el país ha retrocedido socialmente y democráticamente. Critica que un país tan rico y poderoso más del 26 % no tenga seguros médicos y que no exista seguridad social universal como en Canadá y Europa. Critica la intolerancia creada por Bush, aunque reconoce que la agresión criminal a las Torres Gemelas desvió y cambiaron la política y el pensamiento norteamericano. Entiende el impacto negativo del terrorismo internacional, sobre la política interna y el criterio de seguridad del norteamericano común. Pero alega que este criterio conservador tiene que cambiar. Que la nación requiere de una regeneración y volver a sus raíces. Ataca el abandono a la majestad de la ley y los desafíos del estado de derecho en nombre de la protección contra el terrorismo internacional. El mensaje de Krugman es claro, Estados Unidos y la próxima presidencia, tiene que revertir y volver hacia la conciencia liberal, que representa el verdadero espíritu del ideal norteamericano. Dice que es compatible el crecimiento, la productividad y la sociedad justa y con menos desigualdades. Esa es la lección del New Deal en el 1933 de Roosevelt y se puede repetir ahora, aunque claro sería con una agenda y métodos distintos.

El nuevo libro de Krugman, LA CONCIENCIA DE UN LIBERAL, es una obra que se necesitaba. De gran relevancia para los Estados Unidos en estos momentos. Es un mensaje alentador de un gran pensador y excelente economista. Comparto sus ideas y estimo que el libro tendrá un fuerte impacto en el debate contemporáneo de ese país. Todos los que admiramos los valores democráticos liberales norteamericanos nos sentimos optimistas cuando surgen obras como estas. Estados Unidos está en una crisis interna, pero tiene la capacidad y flexibilidad en su sistema, de reciclarse en paz, de cambiar rápidamente con los cambios de Gobierno, y de las ideas y valores imperantes.

Krugman enfatiza que los valores políticos son los que cambian las políticas y medidas económicas y sociales, y aspira a que se vuelva a políticas que tiendan a nivelar la sociedad y eliminar los dos extremos de alta riqueza y altas desigualdades con una clase media reducida y focos de pobreza intolerables para un liberal. Insiste que Estados Unidos tiene que implantar un sistema universal de seguridad social y salud y rediseñar un programa vía impuestos y ciertas regulaciones de volver a impulsar a la clase media, de volver a construir una sociedad más igualitaria y más incluyente, sin extremos ni extremismos y de mayor responsabilidad de las corporaciones privadas, como fue en el pasado. Su ideal, es volver a la conciencia liberal renovada a las demandas actuales de Norteamérica y el mundo.

Estimo que para la América Latina la obra también tiene un gran mensaje. Hispanoamérica igualmente está extraviada en distintos caminos políticos e ideológicos y hace falta una conciencia más liberal de verdad, no solo de retórica revolucionaria sin pragmatismo y viabilidad duradera. También hace falta atacar y resolver más rápido la cuestión social de la pobreza, la exclusión y las grandes desigualdades económicas y sociales en el Continente. El liberal de Estados Unidos es como el socialdemócrata latinoamericano, el de izquierda democrática, el reformador en lo político y económico y los que tiene una conciencia de mayor tolerancia, que rechazan los extremos de altísima riqueza y escasa clase media y un 40% de la población del Hemisferio que vive en estado de pobreza. Esto evidentemente tiene que cambiar. Tienen que cambiar nuestros valores políticos, éticos y económicos para realizar estas transformaciones con paz, tranquilidad y en libertad. Esa es la tarea de la clase política, intelectual y del moderno empresario. Esa es la conciencia liberal, de cualquier ser humano, en cualquier país. Krugman ha realizado una gran contribución al pensamiento político y económico, con su magistral obra. Recomendamos su lectura.

10 de diciembre de 2007

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