GREENSPAN Y EL POPULISMO ECONÓMICO LATINOAMERICANO; LECCIONES

El conocido economista Alan Greenspan, Gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante dieciocho años, el equivalente al Banco Central, acaba de publicar su nuevo libro titulado “La Era de Turbulencias; Aventuras en un Nuevo Mundo”. La obra que se ha convertido en un “bestseller” mundial es en gran medida autobiográfica, pero contiene ante todo una excelente descripción de la política monetaria norteamericana y de diferentes países industrializados del Grupo 8 durante más de veinticinco años, un período tan fascinante como cambiante. Una época de inmenso progreso global y de pequeñas crisis que fueron auto superadas por los propios mercados y naciones. Señala que Estados Unidos y el mundo pasaron de una época de relativa estabilidad y crecimiento sostenido después de la Segunda Guerra Mundial a una de cambios constantes, apertura de mercados comerciales, profundos cambios tecnológicos, la globalización de los mercados de capitales y una creciente importancia de los mercados emergentes.

Para Greenspan, gran economista gurú de la Banca Central y agudo intelectual explica que el mundo entró en una era novedosa, llena de desafíos y de oportunidades. Estamos, según él, en una era de capitalismo de mercados globalizados en todo el mundo, aunque con distintas facetas y definiciones. Considera que todos los países han sido guiados por la revolución de las comunicaciones, la globalización comercial, la interdependencia de mercados y los mismos flujos de capitales están aún más vinculados de lo que países suelen apreciar o aceptar sus gobernantes y pueblos. Naturalmente, para Greenspan un hombre moderno, se refiere al capitalismo mixto global con coherencia social, pero basado en mercados y sociedades libres y democráticas. Sus ideas en múltiples temas domésticos e internacionales y la narración de su vasta experiencia y conocimientos hacen de la obra, una lectura obligada para las personas interesadas en conocer las grandes tendencias económicas y financieras del mundo contemporáneo. Consideramos su obra e ideas muy relevantes para el mundo en vías de desarrollo que continua atravesando los mismos problemas seculares de centralismo, mesianismo político y populismo económico.

En el Capítulo 17, llamado “El Populismo Latinoamericano” Greenspan describe magistralmente en breve síntesis uno de los problemas más reiterados y recurrentes de los gobernantes latinoamericanos; la tendencia a caer en lo que llama “el populismo económico” que lo define de manera especial. Para él el populismo económico es la receta fácil de realizar gastos públicos desenfrenados y deficitarios y expansión monetaria sin respaldo para pagar estos gastos excesivos, tan usada y abusada en América hispana durante el Siglo XX que llevó a cada país al caos económico y a la hiperinflación como Argentina, Chile en los setenta, Brasil, Perú, México y otros. No comprende como después de tantos fracasos de esta tendencia populista centralista con tendencia autoritaria y de déficit fiscales e inestabilidad macroeconómica, por qué nuestros gobernantes y el mismo pueblo siempre caen en su desesperación en la trampa de aceptarlo como panacea de los graves problemas económicos, sociales, de producción y de crecimiento estable.

Greenspan un hombre nacido y criado en Nueva York es un producto de su ambiente. Estudió en esa gran ciudad, trabajó en la banca de inversión privada de joven, abrió una firma de consultoría en NY y después entró en el Gobierno republicano de Gerard Ford, siguió con el presidente Reagan, los dos Bush, como especialista y asesor económico. En efecto, trabajó con todos los presidentes republicanos y con el demócrata Bill Clinton, y se convirtió en una figura emblemática de las finanzas internacionales. Es un gran conocedor de la economía norteamericana y de los países del G8, pero tiene sus lagunas en cuanto el conocimiento de la historia de América Latina, su cultura, su tradición política y la su evolución histórica.

Por la lectura de su libro, sus conocimientos y experiencia directa son más bien en el campo económico y monetario de los últimos cuarenta años de los países más industrializados. Es sin duda, un hombre global. Pero respecto a América Latina, sus contactos han sido con los Ministros y Gobernadores más reformadores de los países más grandes del Continente, como México, Argentina, Brasil y Chile, a quienes admira y reconoce por sus talentos y ejecutorias. No obstante, su experiencia es vasta y sus observaciones para la región son muy atinadas y pertinentes para el momento, que como él mismo señala, ha surgido un nuevo populismo económico, sin una verdadera base ideológica o filosofía económica o plan definido.

Para Greenspan el populismo económico surge de la pobreza del Continente y las grandes desigualdades económicas y sociales, por lo que el pueblo desconfía de los empresarios capitalistas y desean creer en los gobiernos, por más que éstos los defraudó a través del siglo pasado y comienzo del Siglo XXI. La creencia en el populismo, estima, proviene de un mal social. En esto tiene mucha razón, aunque no toda, pues a mi juicio el problema tiene raíces históricas más profundas y también forma parte de la idiosincrasia nacional hemisférica. Pero si estoy de acuerdo con él y considero que la pobreza y la desilusión es la principal causa del surgimiento de líderes populistas sin ningún plan económico serio a largo plazo.

Greenspan señala que el populismo económico desea realizar reformas, pero no quiere hacer una revolución comunista. Para él el mundo ha cambiado y la globalización y la interdependencia no hace viable una revolución a la cubana. Insiste que el problema no es el capitalismo en la región, sino la falta de un capitalismo serio y mayor libertad de mercados, creencia en los derechos individuales de las personas y de la propiedad privada. Cree que la región necesita gobiernos más serios y menos corruptos y más capitalismo liberal. Recomienda mercados grandes y libres que interactúen como mecanismos de corrección y equilibrio.

A Greenspan le parece un error del populismo económico centrar su creencia en simplemente achacar todos los males del Hemisferio y dirigir todo el odio hacia los Estados Unidos. Para él ese ataque desmedido no resuelve ningún problema económico ni ayuda a los pueblos de la región. Considera que existen razones históricas para sentirse agraviado en épocas pasadas por los Estados Unidos, pero ese sentimiento es emocional, porque otras naciones han superado esos traumas, como India, China, Corea del Sur y las naciones de Sudeste Asiático. No entiende por qué los líderes de la región no han superado o desean superar estas viejas rencillas y traumas históricos. Estima que deben de ser más prácticos y comprender la globalización de los mercados globales y la interdependencia económica, y que no basta con la retórica antiamericana tan típica de los populistas económicos o nacionalistas, para resolver los problemas de competitividad, productividad, empleos, reducción de la pobreza, crecimiento sostenido del PIB y mercados libres y que aumente la riqueza nacional. Para Greenspan el problema es que el antiamericanismo, es un sentimiento emocional, carente de lógica económica y nada realista en el mundo moderno. Es como un grito en el aire, pero nada más.

Condena a los populistas de ahora como Hugo Chávez — que lo analiza bastante — y los presidentes regionales que lo siguen, porque cometen los mismos errores de mal gobierno económico y tendrán los mismos fracasos que los populistas del siglo pasado. Señala que ni Chávez puede romper con Estados Unidos porque exporta la mayoría de su petróleo al mercado norteamericano y porque Venezuela tiene grandes inversiones y refinerías en el país del norte. Igualmente, señala que Chávez es un líder con mucha suerte porque no importa los errores que ha cometido y su reiterada retórica política sin planes a largo plazo, los precios del petróleo internacionales sostiene a su gobierno y su populismo económico, que desea exportar al Continente.

Estima que los líderes deberían hablar más de planes económicos, aumento de la producción y la productividad, reformas estructurales, modernización de las instituciones y de respetar las formas legales de hacer política y no abusar con el emocionalismo de los pueblos de Hemisferio. Dicen que todos desean cambiar sus Constituciones y adaptarlas a sus deseos y planes personales de perpetuarse. Greenspan no entiende la manía de los gobernantes latinoamericanos de buscar siempre como prioridad el cambio de sus Constituciones, cuando los problemas y soluciones son de tipo económico y social a largo plazo. La verdad es que tiene toda la razón.

Sin embargo, elogia al presidente de Brasil Lula da Silva, porque si bien surgió del sindicalismo, ha gobernado con continuidad de las políticas económicas y planes de reformas de Cardoso y sus propios programas sociales, con seriedad y planes a largo plazo, como una gran nación emergente con objetivos definidos. Considera que Brasil y Chile son ejemplos de naciones con planes económicos sostenibles a largo plazo y no exaltaciones emocionales, como los líderes que siguen amarrados a un populismo económico que ha demostrado que siempre fracasa. Greenspan se pregunta cómo América Latina cambiará sus hábitos políticos, su cultura paternalista y emocional y, a la vez, cómo las élites se cambian y se comportan con mayor responsabilidad social y menos corrupción pública y privada.

No entiende el reconocido economista por qué los gobernantes y los pueblos de la región siguen políticas económicas que no tienen futuro y que chocarán con las realidades económicas y terminarán en más desempleo, frustración y pérdida de salario real, dentro del nuevo paradigma de los mercados libres internacionales y la nueva era de capitales globalizados. Señala que los populistas económicos prometen mucho, pero no saben cómo financiar sus proyectos de inmensos gastos y gobiernos grandes y fuertes, de corte autoritario generalmente. Para mí las observaciones de Alan Greenspan son muy buenas y oportunas. Son lecciones de un hombre que ha vivido en el medio de la reciente historia económica moderna. Ha sido autor y protagonista. Es un economista realista y un hombre surgido, como él mismo dice, de la clase media baja de Manhattan, en Washington Heights, tan conocido para la diáspora dominicana del presente. Es un economista de formación intelectual recia y un hombre producto de la época de las grandes reformas sociales que observó de jovencito durante la era del New Deal de Franklin Delano Roosevelt y de las grandes políticas de desarrollo con gran estabilidad que surgieron después de las Segunda Guerra Mundial.

Recomiendo la lectura del libro del exitoso economista y hombre público internacional Alan Greenspan, porque tiene muchas informaciones sobre las economías de todo el mundo y de la política económica y monetaria norteamericana. Es una obra de historia personal y de historia monetaria de los Estados Unidos y el mundo, en particular del Grupo G8. Su capítulo sobre la América Latina es corto, pero magistral.

22 de octubre de 2007

Anuncios

Los comentarios están cerrados.