La Inutilidad de los Pactos  

En la última década hemos visto la futilidad y falta de compromiso real de los empeños de los gobiernos del PLD de impulsar primero con las grandes Cumbres las reformas con las fuerzas vivas dirigidas por el gobierno. Ahora bajo el gobierno de Daniel Medina se pretenden realizar dos reformas, llamadas, el Pacto Eléctrico y el Pacto Fiscal, ambos convertidos en cortinas de humos para no arribar a ninguna reforma de fondo. El Pacto Eléctrico ha sido un gran despliegue teatral que concluyó en tres ligeros cambios cosméticos, que se podían hacer administrativamente, pero nada subtancial o medular ha sido negociado, ni se reformará. Nunca hubo real voluntad de cambio.

Después del mínimo acuerdo del Pacto Eléctrico el sistema eléctrico, sus defectos, sus intereses, el poder absoluto de la CDEEE, los Generadores, las múltiples agencias y instituciones de energía, las elevadas tarifas al consumidor y las deficitarias y politizadas clientelistas Distribidoras, todo se quedará igual. Ningún cambio se realizará, cuando se firme el inútil Pacto Eléctrico. Los escándalos de la planta de Punta Catalina y la innecesaria y comprometedora Comisión que se creó para ligitimar las irregularidades en la licitación, los costos, los precios y enredos ocultos de esas plantas, ayudaron a disminuir aún más el proceso del pacto y el mismo pacto final.

Las Cumbres y Pactos han sido y son meras distracciones, para buscar aliados o cómplices del sector empresariado, laboral, profesional y político. Es un ejercicio para comprometeter y legitimar. De las cumbres de la era de Leonel Fernández nunca salió nada concreto. Se quedaron en planes y sonoros enunciados. Ahora el llamado Pacto Eléctrico, del presidente Medina, tampoco ha llegado ni se negociado nada de fondo, y sus sugerencias son simples táctitas para dormir los problemas y anesteciar al país.

El necesario Pacto Fiscal integral, de cambios y fusiones institucionales del Estado, de reformas de impuestos, límites de exoneraciones, control de costos y de excesos de gastos, pero de esa responsabilidad se salió el gobierno, con la simple respuesta que no está en la agenda. El gobierno optó dejarlo añejar otros cuatro años para el próximo gobierno. Esta posposición es una violación de la misma Ley de Estrategia de Desarrollo, el END.

Puede darse el país, sus finanzas públicas, diez años de déficit fiscal y el agresivo endeudamiento público, el lujo y peligro de esperar cuatro años para comenzar y otros cuatro años para realizar las tridimensionales negociaciones de un Pacto Fiscal? A mi juicio el país y la economía no aguanta ocho años de politiqueo y dilaciones. ¿Por qué el gobierno no desea ahora, en enero de 2018, comenzar el lento camino para arribar a una reforma fiscal? Por qué poner al país y la viabilidad fiscal y de deuda en riesgo por posponer lo inevitable. La decisión de no actuar ahora, será muy costosa.

En verdad, como he señalado en artículos y en un reciente programa de televisión, el gobierno para realizar, cambios, ajustes, fusiones, recortes, mejoría de impuestos y ampliar el universo de contribuyenes, no tiene que realizar un magno y tedioso proceso de un supuesto Pacto Fiscal, con los empresarios, sindicatos, profesionales o grupo de interés y dirigido por un Monseñor. Eso lo demostró el presidente Medina, cuando por decreto fusionó cinco entidades del sector transporte en el nuevo instituto INTRANT. ¿Se necesitó un Pacto Fiscal para este necesario cambio?. Claro que no, solo voluntad. Ese es el modelo que se debe seguir, el que el gobierno actue y reforme desde ahora.

El gobierno si toma conciencia, si acepta el reto y la necesidad de mejorar las finanzas públicas puede avanzar muchísimo, preparando una propuesta amplia suya, socializarla y mediante simple consultas con las fuerzas vivas del país, llegar a acuerdos mínimos, pero no grandes y monumentales pactos, sino reformas y cambios, pero manteniendo su propio calendario, agenda y ruta. Más vale caminar paso a paso con cambios viables.

Debe preparar una propuesta, quizás de reformas en dos etapas, pero comenzando desde el 2018. Por ejemplo, el presidente Balaguer logró aprobar en su gobierno en medio de una gran crisis en 1990, la Ley Arancelaria y el Código Tributario, dos reformas muy importantes. ¿Acaso necesitó pactos o acuerdos magnos? El presidente Mejía sin pactos, logró que se aprobara después de diez años la Ley Monetaria y Financiera, el nuevo Código de Seguridad Social, pieza básica de modernización que abrió un mundo financiero y de protección social, la Ley de Valores, modificó el Código Tributario dos veces, la Ley General de Electricidad del 2001, y otras reformas fiscales ad-hoc.

El presidente Leonel Fernándes mediante las grandes Cumbres no logró nada, pero sí realizó importantes reformas a través de leyes específicas, decretos y cambios administrativos. Fue un reformador. Ahora, Daniel Medina tiene un gran reto por adelante, con la urgente reforma fiscal tan necesaria. El presidente Medina debió quedar desolusionado con el largo proceso del Pacto Eléctrico, que con la extensión del tiempo se debilitaba y se convertía más futil e inútil y menos subtancial. Sucedió porque en un país tan poco institucional y con tan fuertes poderes facticos, no se puede complacer a todo el mundo y a todos los intereses. Si lo intentas, salen al final, migajas para la prensa.

En el fondo una reforma fiscal, en dos fases de tiempo, no es tan complicada, pero sí tiene que tener equilibrio, y cambios y ajustes por los ingresos y por los costos operacionales del gobierno y el elevado gasto corriente y clientelista. Tenemos hoy casi el doble de la cantidad de empleados públicos que en el 2008. Para qué y por qué? El gobierno y todos los políticos deben entender que nadie apoyará más impuestos, si los altos niveles de corrupción perduran impunes y si siguen los lujosos sueldos de los funcionarios públicos, legisladores, alcaldes, regidores y las Altas Cortes. Cómo se le puede exigir más impuestos al empresario, a la clase media y al trabajador, cuando hay un enorme disgusto y desesperación con la corrupción y la mala calidad del gasto público.

La reforma fiscal va paralela a una reforma y achicamiento del Estado clientar y al freno de la carrera de endeudamiento público. Cómo la DGII podrá exigir más al empresario, si no puede ni actua con rigor contra los evasores políticos, militares y hasta eclesiásticos. Cobrando los impuestos de la renta y patrimonio a la clase política podría obtener ingresos impositivos del 1 % del PIB. Por qué en la buena campaña contra la evasión y elusión de la DGII no lo hace. No se lo permite el poder o por falta de costumbre.

Cómo convocar  a la sociedad para que pague más impuestos o le graven con más ITIBIS, si ex funcionarios como el denunciado por la valerosa periodista investigativa Alicia Ortega, no ha declarado ni paga impuestos por más de 29 compañías en el exterior y en el país por más de RD$ 4,000 millones, con negocios múltiples que no pagan impuestos. Tampoco pagan los reales impuestos ninguno de los imputados por Odebrecht, Tucanos, OISOE, INDHRI, INESPRE, CEA y otras frivolidades de corruptela tolerada.  Una real reforma fiscal, tiene que incluir todos estos patrimonios y rentas ocultas robadas de los políticos y funcionarios. Si desean reforma integral, tiene que ser global y total de verdad para todos. Los políticos y funcionarios no pueden estar fuera de la campaña de la DGII.

Cómo van a quitarle exoneraciones del ITIBIS a los consumidores de clase media y al pueblo de alimentos de la canasta básica, si lo legisladores tienen exoneraciones para carros de super lujos, barrilitos, sueldos, y regalos. Sin embargo, si el gobierno está en serio y realmente quiere reformas por la vía de eliminación y controles de exoneraciones se pueden llegar a acuerdos equilibrados que no perjudiquen al pueblo y mejoren en algo los ingresos tributarios. Puede haber RD$ 40,000 millones por esta vía.

Para bajar subsidios y exoneraciones al gas y combustible, tienen que romper la mafia pública-privada en este sector siempre tan escandaloso, lleno de privilegios y corrupción. ¿ El gobierno tiene la voluntad para hacer estos cambios? En el sector eléctrico en el área impositiva hay tela por donde cortar, con acuerdos simples voluntarios o mediante reformas legales. No hay mucho que pueda o deba cobrarse a las zonas francas y al turismo, ambos vitales sectores de servicios, producción y creadores de empleos.

Pero es el gobierno quien tiene que actuar, para eso fue elegido para gobernar para todos. No se necesitan magnos pactos irrealizables. Le toca al Gobierno actuar, y no dejar que la fiscalidad-deuda siga en deterioro. He perdido toda la fe en los Pactos, son demasiado ceremoniales, imprácticos, espacios para acomodarse y conversar sin llegar a nada. Un pacto o reforma fiscal, la debe presentar, desarrollar y negociar el gobierno ahora, no un majestuoso ejercicio teatral dentro de cuatro años. Lo peor en que los verdaderos acuerdos de aposentos se realizan en el Palacio con las cúpulas, con los asociados, con los líderes sindicales, pero nunca se llegará a nada subtancial en las Cumbres y Pactos majestuosos.

En resumen, creo que comenzar con varias reformas fiscales y tributarias es esencial y urgente, por la parte de los ingresos y de los gastos. Debe incluirse también, porque es parte del problema, la reforma del estado y del aparato burocrático. La calidad del gasto público tiene que mejorar mucho. El gobierno debe presentar un programa gradual de desmonte de cinco años de la dependencia del endeudamiento externo e interno. El freno y reducción del endeudamiento público es parte de la reforma fiscal.

Es un gran peligro seguir como si todo está bien, y según dicen los Ministros, bien y manejable. Esas tonterías politiqueras a estas alturas no se las cree nadie. Señor presidente Medina, usted tiene la palabra y la decisión de actuar o dejarlo todo para el futuro incierto. Es usted quien escribe su propia historia y la de su gobierno.

Eduardo J. Tejera

19 de noviembre de 2017

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Significado del Presupuesto Nacional del 2018

Es un Presupuesto expansivo, basado en el mismo modelo que ha ejecutado los gobiernos del PLD desde el 2008.
El Poder Ejecutivo acaba de depositar en el Senado el 30 de septiembre de 2017 el anteproyecto de Ley de Presupuesto General del Estado para el 2018. Es un Presupuesto expansivo, basado en el mismo modelo que ha ejecutado los gobiernos del PLD desde el 2008. Es muy difícil comprender que los funcionarios del área económica no les de temor, seguir un camino fiscal-deuda, que nos llevará hacia un choque en varios años. Es sorprendente apreciar el grado de la ilusión del poder, o el poder de la ilusión.
Se basa en otro déficit fiscal de 2.2 % del PIB, financiado con endeudamiento, con la enorme proporción de 85 % destinado a gastos corrientes y 15 % a gastos de capital, crecimiento de 5 % del PIB, congelación de salarios, inflación de 4 %, petróleo a US$ 48.6/barril, y deslizamiento de la moneda a RD$ 50.17. Se mantiene la estabilidad macroeconómica a corto plazo.
El total de gastos del Gobierno Central asciende a RD$ 689,886 millones, mientras que el total de ingresos solo alcanza a RD$ 602,887 millones, que resulta en un déficit de RD$ 86,999 (US$1,815 millones), o el 2.2 % del PIB. Para el 2018 los gastos aumentarán en RD$ 65,479 millones, o el 10.5 % sobre los gastos del 2017. No se comprende por qué un aumento tan alto, después de doce años de déficit fiscales. Por eso es un Presupuesto sobre expansivo. Cuando máximo el aumento de gastos debió ser igual que la inflación.
Para financiar el déficit fiscal esperado de RD$ 86,999 millones y aplicaciones financieras para amortizar el principal de RD$ 126,676, (que incluye cuentas por pagar/ deuda flotante) de RD$ 57,917 millones), el Presupuesto contempla un nuevo endeudamiento interno de RD$ 70,000 millones (US$1,447 millones) de valores de Hacienda y US$1,500 millones en los nefastos bonos soberanos. El monto tan alto de las cuentas por pagar a suplidores/contratistas, es otra forma de financiarse el gobierno. Para pagar los intereses de la deuda se asignan RD$ 134,632 millones, o US$ 2,834 millones. Para comparar en el 2004 se pagaron solo RD$ 15,300 millones por intereses.
Con esta nueva emisión de bonos soberanos de US$ 1,500 millones, el total emitido alcanzará la suma de US$ 13,076 millones, comparado con el saldo de bonos soberanos de US$ 2,774 millones que existía al final del 2012. Un vertiginoso aumento de 500 %. A julio de 2017 el total de la deuda pública del Gobierno Central ascendió a US$ 28,859 millones, comparado con US$ 19,463 millones en el 2012, un aumento de US$ 9,396 millones en cinco años, o US$ 1,879 millones por año.
Por su lado, la emisión valores internos de RD$ 70,000 millones, aumentará la deuda interna en valores a RD$ 383,990 millones (US$ 8,084 millones), liquidez que se le ha sacado al sector privado. Igual, la deuda interna ascendía a US$ 6,591 millones a finales del 2012 y ha aumentado hasta los US$ 9,985 millones a julio del 2017. Pero en el Presupuesto se también autoriza a Hacienda emitir RD$ 28,000 millones adicionales, que deben pagarse en el mismo 2018. Esta suma sirve para financiar el gasto, mediante nuevos valores, en contante renovaciones. Le brinda otro respiro financiero al gobierno.
A la deuda pública total de US$ 28,859 millones señalada hay que sumarle la deuda del Banco Central por emisión de Certificados de RD$ 472,833 millones (US$ 9,954 millones) a septiembre de 2017, por un total de US$ 38,813 millones de deuda. Como se puede apreciar, con el agresivo endeudamiento externo e interno se han financiado los déficit fiscales, el crecimiento del PIB y el modelo económico de la última década.
Al examinar el contenido de ingresos y gastos del Presupuesto saltan algunas interrogantes y dudas. Por ejemplo, el total de ingresos proyectados de RD$ 602,887 millones, representa un aumento de 12.2 % sobre el 2017, o RD$ 65,782 millones. La proyección total de ingresos supone que los ingresos por la Dirección de Aduanas aumentarán en 14.5%, los de Impuestos Internos un 11.3 % y por Tesorería un 15.2 %. Estos aumentos parecen optimistas. Son supuestos débiles. Sin embargo, en vez de ahorrar para reducir el déficit, decidieron aumentar el gasto en RD$ 65,479 millones.
Pero el total del gasto es fijo, no una proyección estimada. El total de gastos de RD$ 689,886 millones, de los cuales RD$ 583,551 millones son gastos corrientes y RD$ 106,334 millones son gastos de capital, que incluyen construcciones en proceso por RD$ 25,048 millones y en activos fijos de viviendas, edificios y estructuras RD$ 29,833 millones. Por lo tanto el monto para obras y proyectos de infraestructura es bien bajo, que ambos sumados representa el 40 % del pago de los intereses que se pagarán en el año.
Para el 2018 se establece un gasto en remuneraciones de RD$ 170,875 millones, que es un aumento de RD$ 16,000 millones sobre el 2017, una cifra elevada que aumenta el clientelismo y las nóminas. En el Presupuesto del 2012, las Remuneraciones al Personal ascendieron a RD$ 86,772 millones y los gastos en bienes y servicios RD$ 39,769 millones. Es decir, las nóminas han aumentado en RD$ 84,103 millones en cinco años o, en RD$ 16,820 por año, un notable aumento. La comparación con el año 2004, es más dramática. Para el 2004 las Remuneraciones fueron a RD$ 30,532 millones y ahora son RD$ 170,875 millones y gastos en bienes y servicios fueron RD$ 11,668 millones.
Al examinar las partidas de gastos por ministerios, programas y proyectos, se evidencia un sentido de despilfarro, de gastos duplicados, de creaciones de nuevos organismos y entidades por cada nuevo proyecto que no se definen ni se detallan. Muchos son simples enunciativos, pero con mucho dinero.
La asignación de la Presidencia es de RD$ 61,974 millones, con un aumento de RD$ 8,438 millones, o 15 %. Si se desglosan: RD$ 17,088 millones para el Ministerio Administrativo de la Presidencia, que se ha convertido en un súper ministerio, la suma de RD$ 25,910 millones para el Gabinete Social que dirige la Vicepresidenta, que es una suma extraordinaria, que se gastarán en planes “sociales” cargados de clientelismo, en los programas, Comer es Primero, Subsidio GLP Transporte, Subsidio GLP Hogar, Incentivo a la Educación Superior, Atención al Envenjenciete, Bono Solidaridad, y, finalmente, la oficina (OISOE) con RD$ 17,359 millones (otro Obras Públicas), Contraloría de la República RD$ 1,663 millones y Ministerio de la Presidencia RD$ 4,847 millones.
Todos tienen proyectos que deberían ejecutar los ministerios correspondientes, como Obras Pública, Salud Pública, Educación, de la Mujer, Liga Municipal Dominicana, INVI, Industria y Comercio (bonos GLP), y otros. Por tantas duplicaciones el gasto corriente se ha disparado. Tampoco se rinden cuentas ni se publican auditorias al final de cada proyecto social o de construcción, para que la sociedad conozca sus costos originales y finales. Nada es transparente, se presentan solo informaciones mediáticas.
A modo de simples ejemplos de grandes proyectos para el 2018 de los cuales no se conocen diseños, planos ni presupuestos detallados, podríamos citar: Quisqueya Digna con RD$ 2,000 millones; Ciudad Mujer RD$ 1,140 millones para comenzar (para qué algo aparte si con menos recursos se puede incluir en los servicios de Salud Pública, asistencias del Ministerio de la Mujer y de otras agencias); RD$ 7,000 millones para República Digital, que difícilmente se podrán gastar en un año; RD$ 2,000 millones para la urbanización social de Barrio Domingo Savio al margen del río Ozama, que tampoco se desembolsará en un año; RD$ 2,059 millones para Apoyo al Desarrollo Provincial; RD$ 3,332 millones para administración de Contribuciones Especiales y así numerosos programas que no se conocen detalles ni se debaten en público.
Al final, de todos estos gastos programados queda la realidad, de que el Gobierno teniendo buenos recursos no les alcanzan, debido a la sobre dimensión de gastos duplicados, programas costosos y exceso de empleomanía y remuneraciones. Por eso, el Presupuesto requiere RD$ 70,000 millones endeudamiento interno (US$1,447 millones) de valores de Hacienda y la emisión US$1,500 millones en los nefastos bonos soberanos, que suman ambos US$ 2,947 millones, una cifra respetable.
No se observa en el Presupuesto ninguna economía ni ahorros, ni se incluyen reformas estructurales, como la Fiscal Integral, el Pacto Eléctrico, o el achicamiento y modernización del Estado. Tampoco se aprecia el menor sentido de cambiar de modelo económico de altísima dependencia del endeudamiento público. El Presupuesto es más de lo mismo y sigue un camino de expansión fiscal, sin el dinero para auto financiarlo. Para el gobierno no pasa nada, la situación es manejable. Pero. ¿Hasta cuándo?
Eduardo J. Tejera

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Crisis de la Deuda: Monto y Perfil

El origen de esta nueva crisis de la deuda pública que se avecina comenzó en los últimos años del Siglo XX. La justificaron con que el país tenía muy poca deuda, después con la idea de realizar proyectos con préstamos de bancos internacionales y luego con emisiones de bonos soberanos. Anteriormente los proyectos se financiaban con los organismos internacionales, como el Banco Mundial, el BID y otras agencias. Pero todo cambió. 

I. Deuda del Gobierno Central.

De 1996 en adelante, la situación de la deuda y su perfil comenzó a cambiar, debido a la contratación de préstamos de bancos privados para realizar obras públicas. Esto cambió los montos de los créditos, pero más importante el perfil — plazos más cortos y altos intereses — y cambió el origen de la deuda externa. Los próximos gobiernos comenzaron otra nosiva política, la de financiar gastos con bonos soberanos. 

Gradualmente, se creó una dependencia de los ingresos externos, los gobiernos comenzaron a financiar con bonos soberanos hasta parte del gasto corriente del Presupuesto Nacional, el pago de intereses anuales y parte del servicio de la deuda pública. La mayoría de las obras públicas comenzaron a ejecutarse con créditos bilaterales de gobiernos y de la banca privada, con emisiones de bonos soberanos y cada vez menos de los préstamos por proyectos de los organismos multilaterales.

Empezó también la era del endeudamiento constante con bonos soberanos y con bonos y letras de deuda interna. Llevamos once años financiando el déficit presupuestario y los intereses con más deudas anuales. Es decir, se cambió el perfil de la deuda en casi veinte años, y se condenó a la economía y a los gobiernos a depender de un círculo vicioso de endeudamiento. Un fenómeno peligroso a mediano plazo, pues tiene sus consecuencias.

El gravísimo resultado de esta agresiva carrera de endeudamiento, de fatales consecuencias para la economía y hasta la soberanía de la nación, es el abrupto cambio del perfil de la deuda externa. Por ejemplo, el gran cambio negativo ha sido el siguiente:

1. Para finales de 1996, el total de la deuda externa ascendía a US$ 3,814.8 millones, sin incluir la deuda interna. De estos US$ 1,196.8 millones o el 31.4 % eran de organismos multilaterales, US$ 1,798.5 millones o 47 % bilaterales, US$ 819 millones de fuentes privadas, banca y suplidores. Un excelente perfil de la deuda. 

2. A diciembre de 2000 la deuda total ascendió a US$ 3,682.1 millones y US$ 465.7 era deuda interna. El 33.7 % de la deuda provenía de organismos internacionales, el 47.3 % de bilaterales entre gobiernos, el 17.8 % con la banca privada, y cero deudas de bonos. 

3. Para finales de 2004, la deuda global aumentó un 78 % a US$ 6,585.0 millones. La nueva composición concluyó muy diferente: el 31.1 % de los organismos internacionales (bajó de 33.7 %), el 37.5 % es bilateral-gobiernos (cayó 10 puntos a 47.3%), el 12.5% con la banca privada y el 17 % con los bonos soberanos, el nuevo fenómeno de endeudamiento. 

4. Para finales del 2008, la deuda aumentó en 70 % en cuatro años a US$ 11,219.3 millones; US$ 7,218.8 millones externa y US$ 4,000.4 millones la interna o el 36 % del total. Los préstamos de organismos multilaterales bajaron a 16 %, la deuda bilateral aumentó a 33 % con la entrada de Petrocaribe, los bonos soberanos ascendieron a US$ 1,283.7 millones, o el 11.4 % de la deuda. El nuevo fenómeno fue la deuda interna que aumentó a US$ 4,000.4 millones.

5. Para el 2012 la situación del monto de la deuda empeoró mucho y el perfil quedó condenado para financiar el desbordado déficit fiscal de 7.2 % del PIB de ese año. La deuda total subió un 73 %, a US$ 19,463.3 millones, desglosado US$ 12,871.6 millones de deuda externa y US$ 6,591.7 millones de interna. La deuda de organismos internacionales subió a 22 % del total, la bilateral representó el 29 %, pero la mitad de la misma incluía a Petrocaribe. Las bonos soberanos llegaron a US$ 2,466.6 millones o 13 % de la deuda pública global y el 19 % de la deuda externa. En cuatro años esto cambiaría radicalmente.

6. Para finales de 2016, la situación del monto y perfil de la deuda pública se ha tornado peligroso. El total de la deuda aumentó en 38 %, a US$ 26,757.3 millones, desglosados en US$ 17,399.3 millones externos y US$ 9,538.3 millones internos o el 36 % del total. La deuda multilateral bajó a 16 % del 33 %, algo muy negativo. La bilateral bajó notablemente a 9.3 % del total, después de la recompra de Petrocaribe. Sin embargo, la deuda por bonos soberanos aumentó abruptamente a US$ 10,004.4 millones, o el 37 % del total y el 57 % de la deuda externa. Una cifra muy elevada que genera vulnerabilidad. 

Las emisiones de bonos en dólares, de mediano y largo plazo, se utilizan para financiar el mismo servicio de la deuda y el déficit fiscal presupuestario. Los bonos no están vinculados a proyectos de desarrollo o creación de riqueza y empleos. Se pagan o reenganchan a término y su interés es moderado, según el mercado. No se amortizan anualmente. Su costo y rendimiento dependen de la evolución de los mercados, las tasas de interés y la viabilidad fiscal interna y el entorno macroeconómico. 

Por otro lado, la deuda interna se ha convertido en un nuevo fenómeno financiero-fiscal. La deuda interna asciende a US$ 9,985.6 millones, a julio de 2017, que representa el 36 % del total de la deuda. Y dentro de esta suma el equivalente a US$ 6,600.0 millones o el 66 %, lo representan los bonos en pesos emitidos por Hacienda. Están emisiones de bonos conllevan ciertas delicadezas, pues son colocadas principalmente a bancos, puestos de bolsas, fondos de pensiones, compañías de seguros e inversionistas individuales. Realizan muchas operaciones previlegiadas y atractivas, ayudando a financiar al Gobierno. La sensibilidad de la tasa de interés es algo bien delicado, frente al futuro cuadro fiscal-deuda.

Como consecuencia de estas acumulaciones, en el Presupuesto Nacional de 2017, el 33 % de los ingresos ordinarios se utilizarán para pagar el servicio de la deuda pública; RD$ 86,992.3 millones, o US$ 1,803.3 millones para pago de aplicaciones financieras y para cubrir el déficit fiscal RD$ 84,893.9 millones o US$ 1,759.8 millones. Por otro lado, para el pago de los intereses de la deuda se destinarán RD$ 114,865 millones, que representan el 22 % de los ingresos ordinarios del Presupuesto. Una proporción que entra en el umbral de lo insostenible a mediano plazo.

II. Deuda del Banco Central de Valores en Circulación. 

Al pasivo del Gobierno Central hay que agregarle la deuda del Banco Central por sus constantes emisiones de Certificados Financieros, que comenzaron cuando la crisis bancaria de 2003, que en su momento ascendió a RD$ 89,500.0 millones a agosto de 2004. Dicha suma se ha multiplicado por seis en 14 años, al aumentar de forma constante hasta RD$ 479,034.5 millones, o la cifra de US$ 10,085.0 millones, al 4 de septiembre de 2017. 

Es un tema de política monetaria y de deuda muy preocupante, del cual pocos hablan o escriben. El Banco Central no ha explicado el por qué de esta dependencia de emisiones permanentes, aunque es secreto a vox populi. En efecto, esta suma vigente de Valores en Circulación de RD$ 479,034.5 millones, (US$ 10,085.0 MM) esta por encima al monto de emision global establecido en la Ley de Capitalización del Banco Central y no se conoce un plan de regularización o disminución de esta bola de nieve en crescendo. 

Por otro lado, el Gobierno no ha podido cumplir, ni creo que cumplirá, por su déficit fiscal crónico, en erogar y entregar al Banco Central la suma asignada para el pago de los interes de las emisiones de bonos de recapitalización. En resumen, todo el amplio tema de las emisiones de valores del Banco Central, los intereses, el déficit cuasi fiscal y la superada Ley de Capitalización, es un tópico que habrá que afrontar rápido. 

III. Deuda Consolidada Pública.

En resumen, a la deuda del Gobierno Central, hay que sumarle la del Banco Central, para obtener la deuda consolidada nacional que asciende US$ 38,994.0 millones. Esta es la cifra global de RD$ 38,994.0 millones, proviene de sumar US$ 28,859.3 millones de deuda pública al 17 de julio de 2017, más los US$ 10,085.0 millones, de Valores en Circulación del Banco Central. Esto sin contar la deuda comercial flotante, pagos a contratistas, deudas de sector eléctrico y otros pasivos, que pueden llegar a US$ 2,000 millones más. 

Este pasivo consolidado es la real deuda de la nación. Todo pago de intereses y capital provendrá del tesoro público, el Presupuesto del Estado, sea en erogaciones de intereses, capital en efectivo, o mediante emisiones canjeadas de bonos internos. Pero, al final, es lo mismo, todo pago o amortización sale de los impuestos pagados por los contribuyentes.

En la Nota de Prensa del Fondo Monetario Internacional de agosto de 2017, señaló que el déficit fiscal consolidado ascendería a 4.9 % del PIB y la deuda consolidada al 52 % a finales de 2017. Sienten preocupación por la situación fiscal, por el aumento de la deuda pública y la rigidez presupuestaria y el anclaje de la tasa de cambio. Recomiendan flexibilidad cambiaria y real reforma y consolidación fiscal, no solo medidas cosméticas.

Si hacemos una simple proyección de esta trayectoria de deuda a diez o veinte años, será fácil reconocer que tendremos un tranque fiscal y manejo de la deuda pública. En los últimos cuatro años, la deuda neta anual, aumentó en US$ 1,823 millones cada año. Este monto crecerá y en diez años sumarán US$ 21,876 millones adicionales netos, encima de la actual deuda consolidada. Podría ser una cifra diferente, pero no demasiado. 

Para comprender mejor la limitaciones presupuestarias que cada vez tenemos más graves, basta recordar que el gasto corriente representa el 80 % de total del Presupuesto Nacional. El pago de intereses anuales representa el 22 % de los ingresos ordinarios. Para el Presupuesto del 2017, la partida de Remuneraciones asciende a RD$ 155,085 millones, que representa el 30 % de los ingresos ordinarios. Igual, la partida de Contraciones de Bienes y Servicios es RD$ 75,492 millones, el 14.5 % de los ingresos ordinarios. 

Con la venta de los valores del Banco Central y los bonos de Hacienda, hay una situación potencialmente delicada. La gran mayoría de las inversiones en Certificados son realizadas por los bancos, fondos de pensiones, empresas de seguros y puestos de bolsas. La concentración es elevadísima, como el 70 % de las emisiones. Igual sucede con las emisiones de bonos en pesos de Hacienda, son los mismos intermediarios financieros, lo que principalmente las compran. Todo esto hace este mercado muy sensible a la viabilidad fiscal y al movimiento de las tasas de intereses. Otro ejemplo de concentración es la elevada inversión de las AFP´s de 74 % en valores del Banco Central y bonos de Hacienda. 

Es decir, la concentración de inversiones privadas de entidades financieras en títulos públicos es muy grande, producto de falta de un real mercado de capitales de proyectos y venta de acciones y por las regulaciones tan exigentes. Los ahorros se concentran en reciclaje de valores, y muy poco en proyectos de generación de riqueza y empleos.

Dependemos cada año de financiamiento bruto externo de RD$ 171,886 millones o US$ 3,563 millones, para pagar el servicio de la deuda y financiar obras y el déficit fiscal de RD$ 84,893 millones, el 2.3 % del PIB. Por tanto, dependemos de la votalidad de los mercados de capitales y las tasas de intereses y la situación económica interna y externa. Es decir, entramos en una zona de sensiblidad, lo que será más difícil y limitado cada año, en particular después del mega-escándalo de Odebrecht y el entorno político doméstico. 

IV. Soluciones Posibles. 

Como se aprecia, cada vez es más necesario que el gobierno acepte la realidad económica y junto con la sociedad civil, estudie y busque reales y profundas reformas estructurales. Sería irresponsable seguir negando el delicado panorama fiscal y de deuda que crece.

Para mí hay soluciones a estos graves problemas, pero requieren de un cambio serio de política fiscal y monetaria y un cambio de la política de Estado y de dimensión del gobierno y su burocracia hipertrofiada. Los cinco sectores que hay que reformar y solucionar son: 

1) La realización de una reforma fiscal integral, que reduzca los gastos, reestructure el tamaño del Estado, aumente los ingresos y racionalice los incentivos.

2) Solucionar a largo plazo el complejo tema de la deuda de los Certificados del Banco Central, desmontando sus montos por escalas y bajando déficit cuasi fiscal.

3) Solucionar el problema financiero del sector eléctrico mediante un real acuerdo y firma del Pacto Eléctrico para reducir los costos, reducir subsidios y mejorar eficiencia.

4) Relanzar los sectores productivos, industrial, agrícola y de servicios, basado en un modelo de exportación, con énfasis en una mayor producción y créditos por proyectos.

5. Logrando un nuevo Pacto Social, con visión de cohesión y mejorando el salario real, incluyendo reformas de la ley de seguridad social y los fondos de pensiones.

Pero se necesita un gobierno que con firmeza comience a poner la casa en orden y reordene el Estado y su Presupuesto, con ajustes por los ingresos y por los gastos. Se deberá achicar el aparato burocrático estatal, duplicado y saturado de botellas y clientelismos. Creo que el país no aguanta más desordenes y problemas económicos. Estimo es el momento de enfrentar la realidad y realizar las reformas estructurales que necesita la economía y la nación, o lo lamentaremos mucho en el futuro.

 EduardoJ. Tejera

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11 de septiembre de 2017.

Eduardo Tejera propone al PRM revisar la estrategia frente al caso Odebrecht

Articulo publicado en el portal: acento.com.do

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-El economista miembro del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) Eduardo Tejera expresó que la Dirección Ejecutiva del partido debe revisar la estrategia a seguir frente al caso de Odebrecht y la línea de denuncias.

Dijo que no está de acuerdo en concentrarse en el pasado y defender por partidismo, en vez de embestir y denunciar los diferentes casos de corrupción de altos funcionarios actuales y sobre la impunidad que aún existe, en los contratos de obras de mayor corrupción y sobreprecios, que son todos bien conocidos por la totalidad de la sociedad.
“El PRM debe estar a la ofensiva, pues hay todavía mucha impunidad y no colocarse a la defensiva”, precisó.

Tejera reiteró que le unen muchos lazos de más de 30 años de amistad con algunos de los imputados del PRM y anhela y está seguro que su inocencia quedará demostrada, dentro del debido proceso iniciado ante la Justicia.

“Hay que separar los casos individuales, del interés del partido, de la lógica política, y la conveniencia futura del PRM, y su proyección como partido de esperanza y de transparencia. No debemos bajo ningún concepto, seguir la estrategia trazada por el Gobierno y algunos dinosaurios del PLD, de tratar de meter a todos en un mismo saco”, indicó.

Tejera recordó que el 90 % de los contratos y sus mútiples agregados con de precios hacia arriba, fueron firmados por los funcionarios de los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina.

“Es incomprensible que no se toquen los temas tan oscuros y nada transparentes de la famosa planta eléctrica de Punta Catalina y numerosas obras de infraestructura. La Justicia, hasta ahora, ha sido selectiva, por lo que debe profundizar y investigar más y realizar nuevos sometimientos, sino perderá mucha credibilidad”, sostuvo.

Para Eduardo Tejera, la Procuraduría y la Justicia han actuado como el país exigió, lo que es bueno y ponderable, y debe ser reconocido. Sin embargo, dijo que ahora tiene que tener mayor amplitud, equilibrio y no actuar con favoritismos, respetando el debido proceso y el derecho de la defensa.

El dirigente del PRM apoyó la calificó de línea vertical de Marcha Verde y de todos los que desean y anhelan por una limpieza quirúrgica moral y política en el país e indemnizaciones económicas.

Asimismo, Eduardo Tejera recomendó que se sometan licencias y se les brinde la oportunidad al partido y a la Dirección Ejecutiva y otros altos organismos de recomponerse y renovarse.

Consideró que lejos de una crisis, que no la hay, en el PRM existe una gran oportunidad de adelantar la renovación de cuadros y de abrir las puertas a las nuevas generaciones, la juventud y la mujeres militantes que desean un partido unificado y moderno.

Eduardo J. Tejera

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El Estado de la Nación a Mayo de 2017

Al entrar en el verano del 2017 el país se encuentra sacudido por graves y permanentes escándalos de corrupción e impunidad, desorden político e institucional, de Odebrecht, los aviones Tucanos, de Ministros corruptos conocidos, el fantasma de costos de la planta de Punta Catalina, altos niveles de pobreza, creciente déficit fiscal y aumento notable de la deuda pública interna y externa, bajos salarios mínimos, demandas sociales, fractura de la clase política y un abrumado sentido de que la delincuencia y las drogas cada vez castigan más a esta atribulada sociedad. Por debajo de la aparente tranquilidad, consumo y crecimiento, hay un país con signos vitales de enfermedad.
La inmensa mayoría del país tiene un doloroso sentido de impotencia. Parece que todas las instituciones están amarradas, nada se puede hacer o cambiar, muchos velan solo por sus intereses a corto plazo, la política se ha degradado hasta la saciedad, el gobierno es un elefante blanco que crece a merced del clientelismo, alianzas minúsculas, botellas y nepotismo. La Justicia no funciona contra la corrupción y delincuencia. El partido PLD que gobierna, se convirtió hace años en una corporación por acciones y ha perdido toda referencia de sus objetivos. Todo es poder y dinero, al costo que sea. La oposición sigue dormida, fragmentada y sin relevo.

Cada funcionario es una isla de poder con su propio librito y arrogancia. Los sindicatos de obreros en su mayoría están comprados o alquilados por el poder, ni se preocupan por sus miembros. Es otro negocio viciado. La clase media en general está anestesiada en su auto indulgencia y consumo. El empresariado en sus empresas silenciosos o alejados de propiciar cambios y varios son grandes cómplices. Hay de todo.

La mayor frustración de la impotencia se manifiesta en ver la impunidad sin sanciones a los corruptos conocidos y los tapados, al ver la delincuencia y los asaltos diarios a la ciudadanía, al observar el tráfico de drogas y el lavado de drogas. Todo abierto y conocido, pero sin consecuencias. Nuestras fuerzas de seguridad y policías no salen de un escándalo ligado a los negocios de mafias y drogas. El sentimiento de desamparo es generalizado. Eso lo conocen y sienten los dominicanos.

Para los extranjeros todo parece color de rosa, observan el dinero en la calle, los autos de lujos, el progreso hotelero, nuevos restaurantes, centros comerciales, las torres y avenidas, en áreas urbanas. Los expertos de los organismos internacionales vienen y se van, y quedan confundidos en sus estadísticas de computadoras y dan la espalda a la realidad social y moral del país. Es un espejismo que dificulta conocer la verdad. 

Solo escuchan que la República Dominicana es el país que más crece en la región, un 5.5 % del PIB por más de 6 años, que la inflación es de 1.2 %, que las reservas monetarias internacionales son las más altas, que la banca es muy sólida, que el turismo crece como espuma, y que en el país hay seguridad jurídica para las inversiones, pero sin decir que dicha seguridad es para los poderosos, los grandes y los políticos del gobierno. 

Se repite que existe estabilidad cambiaria, pero no se menciona que se apalanca dicha represa con emisiones constantes de Certificados del Banco Central. A pura papeleta de Certificados, que ascienden a RD$ 471,885 millones, o US$ 9,334 millones al 8 de mayo, que no se saben cómo se amortizarán. El aumento de la deuda del Banco Central ha sido vertiginoso: de RD$ 87,412 en agosto de 2004, a RD$ 253,092 millones a diciembre de 2012, y en cinco años subió a los RD$ 471,885 millones, señalados. 

La deuda pública también ha financiado el desarrollo y ha financiado 12 años de déficit fiscales continuos, algo sorprendente y peligroso. El déficit consolidado fiscal para el 2017 se proyecta de 3 a 4 % del PIB, más de RD$ 105,00 millones. La deuda pública ha aumentado en saltos. En el año 2004 concluyó en US$ 6,585 millones del Gobierno y US$ 2,126 millones en Certificados del Banco Central, por un total de US$ 8,711 millones. Para diciembre de 2012 ascendió a US$ 19,453 millones y en Certificados del Banco Central a US$ 5,329 millones, para un total consolidado de US$ 24,781 millones.  

Ahora a marzo de 2017, la deuda del Gobierno aumentó a US$ 27,660 millones y la del Banco Central alcanzó US$ 9,334 millones, para un total de deuda consolidada de US$ 36,994 millones, que representa como dijo el FMI, el 52 % del PIB. Eso sin contar la deuda flotante de la CDEEE, Obras Públicas, Presidencia y organismos autónomos, quizás otros US$ 1,800 millones más. La deuda es el talón de Aquiles de la economía. 

Para el 2017 el pago de intereses de la deuda asciende a RD$ 114,865 millones, o el 3.2 % del PIB o peor, al 22 % de los ingresos tributarios. Si se suma los intereses a pagar por el Banco Central, el pago de intereses global llegarán a 140,207 millones, o el 3.9 % del PIB. Un monto que muy delicado. Hay que tomar prestado para pagar intereses, profundizando un circulo vicioso de la deuda.

El sector comercial externo es bien débil y deficitario. Para el 2016 las exportaciones, nacionales y de zonas francas, ascendieron a un total de US$ 9,723 millones e importamos US$ 17,384 millones, que representa un déficit comercial de US$ 7,661 millones, financiado por la inversión extranjera, servicios y cuenta de capitales. Es decir, exportamos muy poco, porque producimos muy pocos bienes agropecuarios e industriales nacionales, salvo oro y plata, que han salvado la situación comercial externa. 

Las cifras sobre el nivel de la pobreza e indigencia son bastante debatidas entre los expertos, y entre los datos del gobierno, instituciones independientes e internacionales. Sí creo que ambas categorías han bajado un poco en los últimos diez años, algo natural con el crecimiento logrado. No será óptimo, pero se evidencia mayor bienestar en el país. Si embargo, la pobreza sigue muy alta entre 32 y 35 % y la indigencia entre 8 a 11 %, según las fuentes. Pero estos son entre 3.8 a 4.0 millones de dominicanos, que viven y comen mal o muy mal, lo que en términos humanos es inaceptable para el país. 

Mucha de la reducción de pobreza se debe a programas de asistenciales del Gobierno, con donativos, bonos solidaridad, bono gas y otros, que es algo artificial, llamada pobreza monetaria. Falta mucha equidad entre crecimiento, nuevos empleos y reducción de la pobreza y desigualdad. Lo lamentable que esos programas asistenciales se prestan, con la atrasada mentalidad política, a clientelismo, a dependencia y a obtener votos para la elecciones, como ha sucedido en Latinoamérica.

En resumen, como se evidencia, el estado de la nación es complicado y con signos de frustración muy preocupantes. En lo político la calidad de la democracia empeora por día. La institucionalidad se corrompe y la corrupción y su paralela impunidad, es el mayor cáncer de la nación. La base social del país vive en la miseria y con salarios reales a la mitad del costo de la canasta familiar. El desempleo juvenil es altísimo, quizás 45 %. Persevera la pobreza y las desigualdades, aún dentro del progreso de una parte de la sociedad. Vivimos en un país de gran dualidad. 

Ha surgido un fenómeno social de gran esperanza. El movimiento heterogéneo de la Marcha Verde, que aglutina personas de diferentes edades y sectores, es un poderoso vehículo de lucha contra la corrupción y la impunidad. La juventud que dirige la Marcha Verde se han convertido en una gran ola de protestas, marchas en la Capital y pueblos del interior, y con su fuerza y disciplina, han creado una formidable maquinaria contra los vicios de la clase política. Son insobornables y pasionarios, algo que necesitaba el país. 

Las protestas y la fuerza social que tienen traerán grandes sorpresas y el gobierno está frustrado y abrumado frente a los incansables Verdes. Van a seguir y seguir, hasta que haya Justicia contra la corrupción, sometimientos y sanciones de cárcel para los culpables. La nación exige una sacudida, una depuración. Los apoyo con toda simpatía. Son una gran esperanza e incidirán como movimiento en el futuro de la política. 

 

Eduardo J. Tejera

http://www.eduardotejera.com 

15 de mayo de 2017. 

 

 

 

 

 

 

 

 

EDUARDO TEJERA PIDE FISCALÍA INDEPENDIENTE Y ABOGADOS INTERNACIONALES PARA INVESTIGAR SOBORNOS DE ODEBRECHT

EDUARDO TEJERA PIDE FISCALÍA INDEPENDIENTE Y ABOGADOS INTERNACIONALES PARA INVESTIGAR SOBORNOS DE ODEBRECHT
  

El economista Eduardo Tejera pidió a las autoridades Judiciales y al Presidente de la República designar una Comisión de Fiscales Independientes, mixtos, que se ocupen a tiempo completo investigar todos los sobornos que Odebrecht ha repartido en el país, que por el momento la empresa ha admitido ante tribunales norteamericanos, la suma de US$ 92 millones. Esto es un verdadero escándalo que va directo contra funcionarios de pasados y presentes gobiernos y cabilderos ”facilitadores” externos, vinculados al poder. Realmente, es un escándalo y red de corruptos como en Brasil. 

Expresó Tejera que nuestra Justicia no es independiente ni el Procurador ni la Fiscalía, pues al final son funcionarios designados por el Presidente. Entonces que podrán investigar?, en verdad, nada. No es el caso de los Fiscales y Jueces independientes de Brasil, Guatemala, Colombia, Argentina y otros países, donde hay una guerra contra la corrupción de funcionarios y empresarios vinculados.

Con estos sobornos de US$ 92 millones, que él estima son más, se dieron contratos de obras por más de US$ 3,000 millones sobrevalorados en más de 40 %, según ingenieros consultados. Además ese dinero de los sobornos sirvió para afectar la política y las elecciones, por lo cual la nefasta empresa Odebrecht ha sido un factor grave de corrupción y de interferencia en la política. El propio ex asesor electoral brasileño Joan Ferrer y su esposa admitieron y explicaron a la Justicia de Brasil las cuentas y los pagos de sobornos que dieron a políticos dominicanos del más alto nivel. Estamos, pues, contra delitos probados y admitidos por la empresa. 

Tejera sugiere que esta Comisión de un Fiscal Independiente y varios abogados, vayan oficialmente a los Tribunales de Estados Unidos y de Brasil para conseguir toda la documentación del caso y las pruebas del reparto en la República Dominicana, como ya han salido nombres en papeles y en la prensa. A este grave escándalo queda por resolver y castigar por la Justicia el otro soborno de los aviones Tucanos. Advierte que si este Gobierno y país no hace nada, quedaremos como un paraíso de la inmunidad y la delincuencia organizada en los gobiernos del PLD.

Por último Tejera sugiera que el Estado o entidades privadas demanden a Odebrecht y exijan una multa o compensación por US$ 180 millones, el doble de los sobornos, como Odebrecht ha pagado US$ US$ 2,040 millones a Estados Unidos, Brasil y Suiza. Si la empresa paga ese monto a esos países, de pagar igual una multa y compensar a nuestro país, pues sus daños y sobreprecios. Igual debemos hacer como Colombia y de inmediato rescindir y anular los contratos vigentes de Odebrecht en el país. 

Para Tejera el prestigio del país está en la mirada internacional y el Presidente de la República debe realizar una enérgica operación de limpieza, caiga quien caiga.

Eduardo J. Tejera

http://www.eduardotejera.com 

22 de diciembre de 2016.