LA DEUDA PÚBLICA DOMINICANA

El Misterio de Hacienda de la República Dominicana acaba de publicar un Informe actualizado sobre la deuda pública, al 30 de septiembre de 2010. La deuda pública, se divide en dos categorías, en la externa en dólares de Estados Unidos, y la deuda interna, expresada en peso dominicano. Sin embargo, para consolidar las cifras globales de las dos, la expresan en dólares. Esta clasificación debe verse con cuidado, porque tiene distintas repercusiones en cada moneda y el servicio de la deuda externa afecta la Cuenta Corriente.

Le deuda pública total a septiembre de 2010 asciende a US$ 14,161.7 millones, que representa un aumento de un 23 % desde junio a septiembre de este mismo año. Esta política de endeudamiento forma parte del plan de estímulos en obras, para incentivar el crecimiento. La deuda total representa el 28 % del PIB, que algunos consideran alto y otros lo estiman moderado y manejable.  Sin embargo, el servicio de esta deuda para el 2011, ascenderá al 35 % de los ingresos tributarios del próximo Presupuesto Nacional, que desde el punto de vista de flujo de caja, es alto y presiona las finanzas del Gobierno.

Del total de la deuda pública, el saldo de la deuda externa de US$ 9,066.7 millones o el 64 % del total. Por su lado, la deuda interna representada por emisiones de bonos en pesos y préstamos del Gobierno de las instituciones bancarias, asciende a US$ 5,095.0 millones (RD$ 189,030.6 millones), representa el 36 % del total.

No cabe duda que por razones de estimular la economía y mantener un nivel de inversiones en obras y de gastos, desde la crisis internacional de la llamada Gran Recesión, el Gobierno ha aumentado los niveles de contratación de préstamos externos. La deuda externa ha aumentado, igual que los pasivos en pesos. Creo que desde la crisis que comenzó en el 2008 hasta la fecha al Gobierno le quedaban pocas opciones, si deseaba mantener el crecimiento y amortiguar los efectos recesivos de la crisis internacional.

Personalmente, creo que con el Programa Fiscal y Monetario acordado en el Acuerdo de Stand-by con el Fondo Monetario Internacional, que comenzó a aplicarse desde junio, se podrá gradualmente reducir el déficit fiscal del Gobierno y así disminuir las necesidades de recursos externos. El Acuerdo conlleva topes a nuevos endeudamientos externos y un plan de tres años para reducir el servicio de la deuda. Lo importante ahora es cumplir con los objetivos y metas cuantitativas con el FMI y con eso comenzamos a aplicar un ajuste a la economía. Estos son tiempos difíciles, en el cual no existen paradigmas estrictos.

En los Estados Unidos, como en Europa, los Gobiernos se han visto forzados a mantener políticas de estímulos, siendo más tolerantes con los déficits internos de cada país y su política de endeudamiento. Todos los países han puesto la prioridad en el desarrollo y la creación de empleos. Y después comenzar a ajustar sus economías. Este proceso es un fenómeno mundial. Nuestro país ha tenido que hacer lo mismo desde el 2008, pero con el nuevo Acuerdo con el FMI, comienza la política contra cíclica de ajuste y moderación. El Gobierno por su lado debe racionalizar el gasto público y ejecutar planes de austeridad.

5 de noviembre de 2010

Eduardo J. Tejera

 

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