En los próximos dos días, el domingo 20 de mayo, se celebrarán las esperadas elecciones presidenciales, en la cual se escogerá uno de los dos candidatos favoritos, el Lic. Danilo Medina o el Ing. Agróm. Hipólito Mejía. Medina es candidato por el Partido de la Liberación Dominicana y Mejía por el Partido Revolucionario Dominicano. En estas elecciones mucho está en juego entre un hombre y un partido y el otro. La calidad y la naturaleza de la democracia futura dependerán de quien salga vencedor.
Individualmente, ambos son personas del sistema y ambos son políticos moderados y son personas familiares y decentes. Pero como partido cada uno representa algo muy distinto, un estilo y forma de Gobierno totalmente diferente. El PRD es un partido plural y abierto. El PLD una organización cerrada corporativa-económica, un clan. De esta disyuntiva surge el dilema para los votantes de la clase media, algunos empresarios y la llamada masa silente. Esa franja de votante se preguntará por quien escoger, cuando ambos partidos han tenido al gobernar aciertos y desaciertos. Pero ahora en el 2012 si hay mucha diferencia.
El ideal y deseo de la mayoría de los dominicanos es que se mejore y expanda la democracia, tanto en su calidad ética, social y económica. Que no solo sea una democracia funcional electoral. Que se exprese como una cultura y actitud de respeto a las leyes, a la pluralidad, la tolerancia y en donde prevalezca la honestidad pública y se castigue la corrupción y la impunidad. Se desea combate duro contra la delincuencia, la seguridad ciudadana y el narcotráfico. Que el desarrollo económico sea equilibrado y que beneficie a todas las mayorías y que las nuevas políticas, reduzcan la pobreza y la desigualdad.
Todos los dominicanos desean mejor educación pre universitario, reformas educacionales y mejor y mayor cobertura de salud. Las diferencias comienzan en cómo y en qué forma financiar estas reformas y justicias sociales. Se desea una administración del Gobierno justo, pulcro y transparente. Con una Justicia dura, independiente y libre de influencias políticas. Hay consenso en la urgencia de crear más empleos, oportunidades y logros para la mujer y la juventud. Pero hay diferentes opciones y maneras de lograr estas metas. Las políticas de cada partido son distintas. Pero el quid electoral es cual candidato tiene mayores posibilidades de cumplir con estos objetivos nacionales. Esa es la gran pregunta.
Como explicaré el candidato Medina es el menos adecuado para conseguir y poder realizar un cambio de rumbo de la política económica, de las prioridades de educación y salud y la reforma de las finanzas públicas. También le será prácticamente imposible combatir la corrupción y someter a los dirigentes de su partido a la Justicia, por las acusaciones de alta corrupción. El PLD corporativo no se lo permitirá ni él los perseguirá. Habrá total impunidad, como han demostrado los legisladores oficialistas y el Comité Político del partido respecto al caso del Senador de San Juan de la Maguana, que lo declararon gran empresario y hombre honorable. Para muestra un botón. La continuidad de un clan en el poder va a generar más corrupción y más impunidad. Medina está atado de manos. Quién se va a crear que Medina pude dentro de la logia del PLD combatir la corrupción y frenar las ambiciones excesivas de la dirigencia y sus funcionarios.
Medina igual ha reiterado que no podrá reducir las nóminas públicas, porque alega que el sector privado no genera suficientes empleos, y el Estado tiene un rol social de dar trabajo. Esto es justificar el clientelismo y parasitismo, y la botella, como política de empleos. Qué inusitado argumento. Lo contrario de Lula en Brasil. Pero cómo podrá decir esto, cuando con el déficit fiscal de cerca de RD$ 70,000 millones a agosto, cualquier candidato que gane, tendrá que realizar fuertes recortes, fusiones de organismos estatales y una profunda racionalización del gasto público.
El total de la nómina gubernamental consolidada es de 653,134 personas. Lo que desea la sociedad es que se elimine los más de 100,000 nominillas y botellas, que no son pobres, las nóminas clientelistas en los Ministerios y la Cancillería, que son personas de clase media y alta, la existencia de miles de privilegiados con dobles y triples sueldos. Solo hay que defender a los empleados de bajos salarios que realmente trabajan y cumplen su horario.
Hay que reducir igual los sueldos de los altos funcionarios, y los legisladores por ética deberían eliminar el barrilito o el auto regalo de RD$ 1.0 millón mensuales. Sí, es muy necesario reducir los gastos superfluos y las nóminas de botellas, porque si no será imposible buscar los fondos para el 4 % a la educación y el 1.5 % a al nivel universitario y más del 3 % a la salud. Si no se recortan los gastos y aplica una austeridad, entonces la única otra salida será, la que se conoce bien, una nueva reforma o parche tributario. Es decir, subir los impuestos como ha recomendado el FMI, para no tocar los gastos clientelistas. Si se acepta el concepto de una reforma fiscal integral, se tendrá que reducir el gasto superfluo y clientelismo, para aumentar el gasto social y de obras públicas necesarias.
Pero el problema más preocupante es el político, la forma y calidad de nuestra democracia. Si ganara Medina habrá un continuismo de un mismo partido. El PLD controlaría el Senado, la Cámara de Diputados, la Liga Municipal, la Cámara de Cuentas, la Suprema Corte, el Tribunal Constitucional, la Junta Central Electoral, cuyo presidente es un miembro del Comité Central del PLD y controlan indirectamente algunos medios escritos y radiales y otros organismos más.
El PLD estaría 14 años en el poder y cuatro más si gana en el 2016. Sería la era del PLD, que terminaría de manera trágica como la era de Trujillo y la era de Balaguer. Una anti historia. Es decir, vamos hacia una dictadura de partido único, con funestas consecuencias para la democracia y sus libertades. El exceso de poder genera prepotencia y abuso, y más corrupción y concentración de riquezas y la brecha entre pobres y ricos se abrirá más.
Por otro lado, está Hipólito Mejía, que de ganar las elecciones rompe de hecho con el continuismo partidario y frena la dictadura de partido único. Esto es lo más importante. Indiferente, de que a Usted le guste o no a Hipólito, esa es la pura verdad. Ahora, solo Mejía, puede torcer y cambiar el mal camino que iría esta democracia imperfecta y cancerosa. Con él el país entonces tendría cuatro años para realizar un cambio generacional en todos los partidos y la juventud política tendría futuro y oportunidades.
Mejía y el PRD renovado podría realizar reformas estructurales y sanear el déficit fiscal y el exceso de gastos, porque no tiene compromisos con nadie. Puede actuar con vigor y racionalidad. Puede combatir fuertemente la delincuencia y narcotráfico. Mejía y su equipo es ahora quien puede garantizar el desarrollo con estabilidad de precios, de la moneda y las finanzas públicas. Mejía tiene la fuerza y la libertad de acción, sin hipotecas y ataduras como Medina. Hipólito va con la meta de romper el excesivo clientelismo parasitario, que paga el empresariado y el pueblo, Usted y todos, con sus impuestos.
Hipólito puede cambiar el modelo económico, hacia la producción, la creación de empleos, y el aumento de las exportaciones. Ahora tiene un formidable equipo técnico en varias disciplinas y la Comisión Económica, más los empresarios y economistas de renombre que lo apoyan y estarían disponibles. Hipólito tiene un Programa de Gobierno aterrizado y práctico de políticas y medidas para reorientar la economía y cambiar de modelo económico. Mejía puede cumplir con el 4 % a la educación y mayor inversión en la salud y seguridad social.
Es cierto que Hipólito Mejía y el PRD no es un partido perfecto, ni está libre de errores y pecados. Pero si es el hombre y el partido más abierto, tolerante y demócrata y tiene un largo historial de aportes a la democracia dominicana desde el 1961 al presente. Hipólito no tiene la intención de crear una plutocracia, una era de partido único. Después de Hipólito vendrían las nuevas generaciones. Con el PLD vendría la misma gente del clan corporativo del PLD. Esa es la gran diferencia.
Al pensar en quién votar, lo más importante es que cada ciudadano vote libremente por lo que le dicte su conciencia. Ojalá ejerza el voto de conciencia, el voto útil, por un cambio de rumbo. Cada partido tiene su voto duro de militantes. Por eso las elecciones la decidirán la masa silente, la clase media, los empresarios y miembros de la sociedad civil. El futuro de la calidad y forma de la democracia estará en sus manos. Hay que pensar bien y con profundidad y ejercer el voto positivo. Ojalá estas elecciones decidan por un nuevo camino y un relevo de partido. Para el bien de todos y, al final, para la paz y bienestar de la nación.
EDUARDO J. TEJERA
17 de mayo de 2012
